BBVA ha señalado que el ahorro total de 835 millones de euros en gastos generales y de personal que prevé lograr en la opa sobre el Banco Sabadell podría no alcanzarse por distintos riesgos a los que se enfrenta, como una rebaja de su calificación crediticia o la aplicación de las condiciones impuestas por el Gobierno.
Según el folleto de la operación aprobado este viernes por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), BBVA espera un ahorro total en España y México de 835 millones de euros brutos, de los que 510 millones serán en gastos generales y 325 millones en gastos de plantilla.
Una rebaja de la nota de la deuda del banco por las agencias de medición de riesgos puede ser una de las mayores incertidumbres que afronte la entidad a la hora de cumplir con los objetivos de «sinergias» indicados en el folleto de la opa publicado hoy.
Calificación crediticia
BBVA, según su página web, tiene para su deuda a largo plazo la calificación «A» de Standard and Poor’s; «A3» de Moodys y BBB+ de Fitch.
El banco ha indicado que «las agencias de rating podrían reevaluar a la baja las calificaciones BBVA, lo que podría suponer un incremento de los costes de financiación, afectar a la capacidad de BBVA para competir en el mercado e influir en la disposición de las contrapartes para negociar con BBVA».
Además, el banco ha identificado en ese folleto otros riesgos relacionados con el incumplimiento de los ahorros de costes o de capital que obtendría con la operación, vinculados a su vez al grado de aceptación de la misma y a las condiciones impuestas por el Gobierno.
También ha destacado las dificultades que podrían surgir para mantener «los clientes existentes y la captación de nuevos clientes, el mantenimiento de las relaciones comerciales y las ineficiencias asociadas a la integración de las operaciones».
BBVA ve como un riesgo las condiciones impuestas por el Gobierno en la opa al Sabadell por encima de la CNMC
Además, ha destacado que «podría también darse un potencial impacto negativo derivado de la racionalización de las redes de oficinas» cuando dejen de estar vigentes las condiciones impuestas por el Gobierno al aprobar la opa (el BBVA tiene que mantener el empleo y las oficinas durante tres años, plazo que puede ampliarse a cinco años).
Así, BBVA ha calculado que la fusión podría afectar «a menos del 10 % de la red combinada», lo que «equivaldríaal cierre de aproximadamente 300 de las 683 oficinas identificadas con una proximidad inferior a 300 metros en la red de la entidad resultante».
A esto habría que añadir los problemas que pudieran surgir con «la integración del personal, las operaciones y los sistemas o la coordinación de los centros corporativos dispersos geográficamente».
Asimismo, el banco ha reflejado otros inconvenientes que podrían afectar al negocio por la opa, como «la desviación de la atención por parte de la dirección y los empleados de las operaciones y los cambios en la cultura corporativa».
BBVA ha indicado que «las sinergias de costes se han estimado sin tener acceso a información no pública de Banco Sabadell» sobre empleados, oficinas, clientes u otras variables.


