El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes la disolución de las Cortes y el adelanto de las elecciones generales al domingo 29 de noviembre.
En una comparecencia en el palacio de la Moncloa, Sánchez ha defendido el trabajo de su Gobierno durante la legislatura y ha llamado a los españoles a decidir si quieren que España se sume a la «ola ultraderechista» que involuciona y recorta derechos o desean que España siga siendo «un baluarte de apertura y de justicia social y de responsabilidad medioambiental».
Eso sí, un ‘baluarte’ donde la corrupción en el ámbito familiar y político del líder del PSOE «campa por sus respetos», donde la vivienda escasea, lo que ha provocado la mayor subida de precios en propiedad y alquiler de toda Europa, donde la inflación es la más alta entre las grandes economías del UE, al igual que el paro femenino o el paro juvenil o general, donde la clase medida va camino de desaparecer, cada vez con sueldos más ajustados y precios al alza, donde la presión fiscal ahoga a familias y empresas, donde el sistema educativo ha alcanzado la peor puntuación de toda su historia en Pisa, y donde la amenaza creciente de invasión de fronteras, como ha ocurrido recientemente en Ceuta, es cada vez más patente ante la pérdida de influencia de España en la esfera internacional.
Sin Presupuestos presentados al Congreso desde 2022
Todo ello sin olvidar la liberación de presos etarras con numerosos asesinatos a sus espaldas cumpliendo escasos años de condena a cambio del apoyo de Bildu o la colonización de instituciones públicas, como el Tribunal Constitucional, la CNMC, la CNMV o de empresas como Telefónica, Indra, Aena, Redeia (Red Eléctrica), Talgo o Enagás.
Tampoco hay que olvidar que durante esta legislatura antes de la convocatoria de elecciones generales se ha saltado varios preceptos constitucionales. No es que no haya presentado unos Presupuestos Generales es que no ha presentado ningunos al Congreso desde 2022 y ha puesto en la picota la independencia del poder Judicial, atacando a jueves y fiscales que se han atrevido a investigar los casos de corrupción de su familia y su partido.
Los casos de corrupción en la ‘era Sánchez’ tras las elecciones generales de 2023 han sido la tónica diaria
Los casos de corrupción en la ‘era Sánchez’ tras las elecciones generales de 2023 han sido la tónica diaria. Desde su mujer Begoña Gómez a su hermano David Sánchez, de sus dos exsecretarios generales del PSOE y hombres de confianza, José Ábalos y Santos Cerdán, de Koldo García, del «tito Berni», de la fontanera de las cloacas del PSOE, Leire Díaz, sin olvidad la multitud de cargos públicos de la Sepi que están imputados por malversación en las cuentas y contratos de las empresas públicas.
A estas elecciones generales, además se llega, con la carga de la pésima gestión de las crisis vividas, sendo las más destacables la DANA de Valencia, «si necesitan ayuda que la pidan», llegó a decir el presidente del Gobierno de España ante esta tragedia con más de 200 muertos, los incendios forestales, el accidente de tren de Adamuz y esta última de la invasión de Ceuta desde Marruecos que prefirió verla desde el Palacio de La Mareta en Tenerife «porque tiene derecho a vacaciones».
Sánchez dice en la convocatoria de elecciones generales que ha tenido que lidiar con la peor oposición de la democracia y con «élites económicas y sociales muy poderosas»
Aún así, el jefe del Ejecutivo ha reivindicado su labor en una época en la que ha sido necesario afrontar «emergencias inéditas» y lidiar, ha dicho, «con la peor oposición que ha conocido nuestra historia democrática» y con «élites económicas y sociales muy poderosas», aunque el es un acérrimo seguidor del magnate George Soros y cuando viaja fuera de España invita a los ‘fondos buitres’ a invertir por las buenas condiciones que ofrece su Gobierno.
Ha defendido así las «medidas valientes» aprobadas para reforzar el Estado del bienestar sin sacrificarlo al «altar militar del 5 %» -en referencia a las exigencia de gasto militar de EE. UU en la OTAN- y también para construir «un mundo mejor» frente a «tiranos», «tecno-oligarcas» y «genocidas».
Ha habido «errores», ha admitido, y el Gobierno no ha podido cumplir todo lo que se había propuesto -en realidad no ha cumplido nada porque ya nació muerto al perder las elecciones generales de 2023- , por lo que ha decidido convocar elecciones generales para dotarse de una mayoría más amplia y progresista para «doblegar a las élites», conquistar nuevos avances sociales y «seguir transformando» España.
