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Sánchez, que votó con Zapatero la congelación de las pensiones, dice ahora que las subirá al IPC

Sánchez

Pedro Sánchez ha vuelto a meter en campaña electoral el tema de las pensiones cuando España camina hacia una desaceleración económica. Precisamente fue una crisis económica, la iniciada en 2008, la que obligó al PSOE de Zapatero, con Sánchez de diputado, en 2010 a congelar las pensiones. Hasta ahora, los socialistas han sido los únicos que tomaron medidas contra los jubilados.

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La subida del salario mínimo interprofesional (SMI) hasta colocarlo de modo progresivo en el 60 % del sueldo medio -hasta los 1.200 euros- y la actualización de las pensiones con arreglo al IPC real en diciembre figuran entre los 35 compromisos que ha presentado este lunes el líder socialista, Pedro Sánchez.

Promesas que se incluyen en el programa electoral de los socialistas y que según el jefe del Ejecutivo en funciones muestran que el PSOE tiene un «proyecto de Gobierno», pese a que no las podrá cumplir.

Son «35 compromisos sociales», como reza el folleto que el PSOE ha repartido en el acto de presentación, que concluyen con la apuesta de los socialistas de favorecer el diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat.

Estás son algunas de las 35 promesas electorales del PSOE en materia económica que Sánchez no llevará a cabo:

– Actualización en diciembre de las pensiones de 2020 de acuerdo con el IPC real. No podrá llevarlo a cabo porque el déficit de la Seguridad Social esta disparado y la factura mensual roza ya los 10.000 millones de euros, una situación insostenible y no aceptable por Bruselas.

– Aumento del SMI de forma progresiva, y en consenso con los agentes sociales, hasta que alcance el 60% del salario medio. Una medida que perjudicará el empleo, que en los últimos meses ya ha sufrido un frenazo.

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– Derogación de los aspectos más lesivos de la reforma laboral del PP. Revisión de la normativa sobre el trabajo a tiempo parcial par prevenir su uso fraudulento. En un momento de crecimiento del paro, la reforma laboral del PP no se tocará, por mucho que afirme Sánchez, porque sus efectos pueden ser devastadores en el mercado laboral.

– Racionalización de horarios para favorecer la conciliación de la vida familiar y laboral y la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. Es esa eterna manía de la izquierda de inmiscuirse en la vida de los ciudadanos.

– Impulsar el alquiler de vivienda seguro y estable a precios asequibles. Su Real Decreto sobre la Vivienda no se atrevió a intervenir en los precios del mercado inmobiliario ¿Por qué lo iba a hacer ahora?

– Una fiscalidad justa con una mayor progresividad en el pago de impuestos. Siempre que la izquierda habla de una fiscalidad justa y progresiva sólo significa una subida de impuestos para todos.

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– Mantenimiento de los compromisos de reducción de déficit y deuda públicos. La deuda española está en récord de 1,2 billlones, casi el 100% del PIB, y el déficit disparado. Con las medias anteriores anunciadas sólo aumentaría deuda y déficit.

– Aprobar la Ley de Cambio Climático y Transición Energética para dar cumplimiento a todos los compromisos en la materia. El producto estrella de esa ley es el impuestos al diésel y restricciones a este tipo de coches, el más usado por las clases medias y bajas.

– Impulsar el vehículo eléctrico. La industria le ha pedido neutralidad en sus medidas y si no lo hace se irá de España.

– Inversión real en ciencia y en I+D+i y promoción también de la inversión privada hasta alcanzar una inversión total del 2% del PIB. Esto lo llevan todos los partidos en sus programas y nadie dice para cuando.

– Promover la producción agrícola sostenible. El problema de la agricultura española no es la sostenibilidad, que la es, si no no saber defender sus intereses ni en Bruselas, ni con los aranceles con Estados Unidos, ni con el acuerdo con Mercosur ni con el abuso de los grandes distribuidores a agricultores y ganaderos.