La obligación de presentar la declaración de la renta cuando se cobra una pensión en España no tiene una única respuesta, ya que depende del tipo de prestación y del nivel de ingresos de cada pensionista.
En general, las pensiones que tributan en el IRPF, como las de jubilación contributiva, viudedad, incapacidad permanente total u orfandad en determinados casos, se consideran rendimientos del trabajo y, por tanto, siguen las mismas reglas que los salarios.
Por el contrario, están exentas del IRPF algunas prestaciones como las pensiones por incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, las no contributivas, las de orfandad en menores de 22 años o las derivadas de actos de terrorismo, entre otras. Sin embargo, aunque una pensión esté exenta, otros ingresos adicionales (como alquileres o intereses) pueden obligar igualmente a declarar.
Cuándo es obligatorio presentar la renta
Con carácter general, los límites de ingresos que determinan la obligación de declarar son:
- 22.000 euros anuales si solo se tiene un pagador.
- 15.876 euros anuales si hay dos o más pagadores, siempre que el segundo supere los 1.500 euros.
Si se superan estos umbrales con pensión u otros ingresos del trabajo, será obligatorio presentar la declaración.
Casos habituales entre pensionistas
Cuando se perciben dos pensiones (por ejemplo, jubilación y viudedad), se aplica normalmente el límite de 22.000 euros, siempre que se cumplan ciertos requisitos administrativos, como haber solicitado el tipo de retención adecuado.
Si además de la pensión se trabaja o se tienen otros ingresos (como ocurre en la jubilación activa o flexible), se considera que existen varios pagadores, por lo que el límite suele reducirse a 15.876 euros.
También los rescates de planes de pensiones tributan como rendimientos del trabajo, por lo que deben sumarse al resto de ingresos para determinar si existe obligación de declarar.
En definitiva, cada caso depende de la combinación de ingresos, por lo que es importante revisar la situación personal o consultar con la Agencia Tributaria para evitar errores o posibles sanciones.


