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Fraude en España: la corrupción se extiende entre particulares

Fraude en España: la corrupción se extiende entre particulares

22 abril, 2016
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Actualizado: 22 abril, 2016 0:00
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La corrupción y sus delitos asociados han disparado las alarmas en España en los últimos años, gracias en gran parte a las penas de telediario. No han sido pocos los especiales sobre los ‘papeles de Panamá’, donde la presunción de inocencia ha sido borrada, más cuando tener una cuenta en cualquier rincón del mundo, incluida Suiza, no es delito en sí mismo. Tampoco han pasado desapercibidos casos de presunta corrupción, que afectan a casi todos los partidos políticos.

No es de extrañar, por tanto, que el CIS corrobore con datos esta percepción. La preocupación por la corrupción se ha disparado hasta el 47,5%, un 21% más en solo tres meses, mientras que la preocupación por el paro se mantiene prácticamente invariable, pese a que afecta directamente a 22 de cada 100 personas. según el último barómetro.

Los españoles no perciben de la misma forma la corrupción. A los políticos, empresarios y famosos se les ha impuesto la «tolerancia cero», más cuando los nombres se repiten en varios casos. No obstante, esta vara de medir es más flexible cuando se trata de un vecino, amigo o familiar. Por ejemplo, los hombres presumen más que las mujeres a la hora de defraudar al seguro, o bien dan a conocer sus ‘trucos’ cuando han conseguido defraudar a Hacienda, o bien han recomendado a un ‘chapuzas’ que no cobra el IVA.

Dando por bueno el controvertido informe de Gestha sobre el dinero negro en España -se desconoce cómo y de dónde ha sacado los datos de estimaciones-, 240.000 millones de euros escaparían al control de Hacienda. Un reciente y también polémico estudio de la Comisión Nacional de la Competencia y de los Mercados apuntaba que la corrupción política en la contratación pública -adjudicaciones a empresas- alcanza los 48.000 millones de euros al año. La diferencia entre el estudio de Gestha y el de la CNMC es de 192.000 millones de euros, dinero negro que necesariamente tiene que repartirse también entre los particulares a través de microfraudes, ya se sabe que un grano de arena no hace montaña, pero sí si se suman muchos.

Los fraudes de particulares se contabilizan, sobre todo a la Seguridad Social y al seguro. Con la crisis se ha disparado el desempleo y el trabajo precario, una lacra que tiene consecuencias directas en las familias. La falta de ingresos explicaría, que no justificaría, la corrupción al seguro. De hecho, el perfil del defraudador es un joven de 26 años desempleado o con un trabajo en el que ingresa poco.

La percepción de la corrupción sitúa a España en el puesto 36, con 58 puntos sobre 100, siendo 100 el nivel óptimo y 0 el más bajo. El nivel sitúa a España como la segunda potencia más grande de la UE con mayor corrupción, solo superada por Italia, muy lejos de los países nórdicos y Alemania, que tanto se ponen de ejemplo. Y es que, defraudar a Hacienda o no pagar el IVA son considerados en España deporte nacional, y cuanto más se defraude, más se justifica ante amigos y familiares.

Como muestra, numerosos ejemplos que han dado a conocer las aseguradoras esta misma semana, casos de particulares que defraudan al seguro en beneficio propio, pero que después repercute en el bolsillo de los asegurados. En 2015 se detectaron fraudes por valor de 550 millones de euros, el 1,22% del total de siniestros. Como ejemplo: Un vehículo entró en una rotonda sin respetar la preferencia de paso e invadió un carril colisionando con otro vehículo. En el siniestro, acaecido en Cantabria, resultaron presuntamente lesionados dos personas. Los accidentados, que eran funcionarios vascos, tenían contratadas pólizas individuales con tres entidades (CASER, DKV y MAPFRE), reclamaban una indemnización por lesiones y solicitaban la incapacidad permanente absoluta. Ente tanto, LAGUN ARO era la aseguradora del vehículo impactado y ALLIANZ la del presunto causante del choque.

Las declaraciones del conductor que causó el accidente llamaron la atención, pues alegó que parecía que las víctimas estuvieran buscando la colisión. La existencia de un multiaseguramiento, entre tanto, hizo pensar a los tramitadores del siniestro que a los afectados podría motivarles un enriquecimiento ilícito. Tres de las aseguradoradoras implicadas (CASER, LAGUN ARO y ALLIANZ) decidieron investigar a los lesionados. La labor de seguimiento puso en evidencia que los accidentados se encontraban en buen estado y que las lesiones que reclaman eran simuladas.

Pero este no es un caso aislado, ni mucho menos. En total se detectaron 306.000 reclamaciones fraudulentas de los 51,7 millones de siniestros que atendieron las aseguradoras durante el año pasado.

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Quizá, solo quizá, María Dolores de Cospedal no estaba tan equivocada cuando en 2014 aseguró: «La misma corrupción que puede haber en un partido político, la hay en la sociedad».

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