Fraude, asesinatos y violencia del Frente Popular en las elecciones del 36

Fraude, asesinatos y violencia del Frente Popular en las elecciones del 36

15 marzo, 2017
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Actualizado: 15 marzo, 2017 17:21
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El Frente Popular provocó muertos, muchos heridos graves y asaltos de sedes conservadoras, porque el fraude no fue solo tachar un número o cambiar una papeleta o falsear un lacrado, concluye un libro sobre el «fraude decisivo» que dio la victoria al Frente Popular en las elecciones del 36.Conscientes de que era un tema «tabú», dos historiadores han empleado más de cinco años en investigar archivos y documentos y han concluido que se produjo un «fraude decisivo» a favor del Frente Popular en las elecciones generales de febrero de 1936, donde se decidió la suerte de la Segunda República.
Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García son los autores de «1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular», editado por Espasa, donde reconstruyen la historia de esos comicios y aseguran que la violencia y el fraude decidieron el reparto de escaños en varias provincias y permitieron al Frente Popular alcanzar la mayoría absoluta.
Aunque las votaciones celebradas la jornada electoral (16 de febrero de 1936) fueron bastante limpias, la oleada de violencia que hubo desde ese día hasta el 19 de febrero explica, según indican estos dos profesores de Historia de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, la llegada al poder de la izquierda tras el recuento de los votos.
«Ocultados por montañas de sombras y mentiras», dice Álvarez Tardío, que se encontraban los hechos ocurridos en esos días en España y arrojar luz sobre ellos, a través de los miles de documentos que han analizado en su investigación, cruzando datos de numerosas fuentes, no supone situarse en un lado o en otro, señala.

Tachan a los autores de franquistas por decir la verdad de la historia

Pero, según explica Roberto Villa, ya en las redes sociales se les ha identificado como historiadores que legitiman el golpe de Estado y el franquismo por «no decir que las elecciones del Frente Popular fueron limpias y que en ellas ganó la izquierda», visiones que considera «absurdas».
«Explicar y contar bien estas elecciones no supone preferencias políticas. Por eso no especulamos sobre lo que ocurre después. Si queríamos poner a los protagonistas en su momento no podíamos contaminarlos hablando de lo que pasa más tarde», sostienen.
Tras muchos años de investigación respecto a la historia de la España de los años 30, la «gota que colmó el vaso» fue la aparición en 2011 de los diarios del propio presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, donde apuntaba que los resultados de esas elecciones no se habían verificado con normalidad.
«Era un testimonio, y como tal, había que verificarlo», apuntan Álvarez y Villa.

Fraude masivo con el nuevo gobierno

«La gran aportación de este libro es que, contrastando todas las fuentes, un volumen ingente de fuentes, se ponen de manifiesto acontecimientos decisivos, como es que el Gobierno que preside las elecciones dimite cuando no ha acabado el recuento y que las 36 horas siguientes, con un nuevo Gobierno, se produce un fraude en algunos sitios que es decisivo», indican.
Según los dos expertos «fueron las propias autoridades provinciales del Frente Popular las que modificaron los votos y las actas que necesitaban para asegurar que sus candidatos conseguían el escaño y para que la coalición del Frente Popular pudiera alcanzar mayoría absoluta en la primera vuelta».
Con un sistema electoral en el que unos pocos votos de diferencia podían significar que saliera un diputado u otro «el fraude a ese nivel era muy decisivo para los candidatos provinciales».
El Gobierno de Manuel Portela que presidió las elecciones dimitió y cuando Manuel Azaña se hace con el Ejecutivo el recuento no ha acabado, señalan los dos profesores que subrayan que constitucionalmente el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, tenía potestad para nombrarle.

Azaña, presidente antes de acabar las elecciones

«Todo el mundo pensaba que Azaña había llegado al Gobierno porque había ganado el Frente Popular y no es así porque le nombra el presidente de la República cuando las elecciones no han acabado y en las 36 horas siguientes pasan cosas capitales», sostienen.
Según sus investigaciones, hubo muertos y muchos heridos graves, asaltos de sedes conservadoras, «y violencia clara en aquellos sitios donde más importante es intimidar para influir en el recuento porque el fraude no es solamente tachar un número o cambiar una papeleta o falsear un lacrado».
Frente a unos resultados que apuntaban equilibrados, sostienen, su modificación en varias provincias evitó la posibilidad de una segunda vuelta y privó de «cualquier oportunidad» al centroderecha de ganar las elecciones.

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