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La geolocalización aplicada a la búsqueda de objetos perdidos, un ejemplo de consumo colaborativo

La geolocalización aplicada a la búsqueda de objetos perdidos, un ejemplo de consumo colaborativo

04 mayo, 2016
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Actualizado: 04 mayo, 2016 0:00
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Muchas aplicaciones que se nutren o necesitan ayuda de la comunidad de usuarios para su buen funcionamiento. Las empresas y fabricantes tienen cada vez más en cuenta a los clientes, por este motivo orientan su estrategia a mejorar la experiencia de usuario. Esto es lo que se propuso TrackR con el lanzamiento de la aplicación para el geolocalizador TrackR Bravo, un nuevo ejemplo de consumo colaborativo.

Esta empresa americana lanzó al mercado un localizador para encontrar los objetos perdidos que cuenta con conexión bluetooth de hasta 100 metros, ¿pero qué ocurre si se aleja más de 100 metros o en lugar de extraviarlo el objeto en cuestión es robado? TrackR ha creado una comunidad de usuarios de forma que todos ellos estén conectados en todo momento. De este modo, si se pierde o roban algo preciado y algún otro usuario de TrackR pasa cerca de este objeto, inmediatamente envía una señal al móvil del propietario con la ubicación exacta del objeto en cuestión.

Para que la comunidad TrackR funcione de una manera eficaz es necesaria una red de usuarios grande, como ya ocurre en EEUU donde TrackR tiene más de 1,5 millones de usuarios. En España, ciudades como Madrid y Barcelona ya cuentan con una amplia comunidad que va creciendo día a día.

La economía colaborativa es un concepto que surge de las posibilidades que brindan los canales digitales para compartir, encontrar y revender bienes entre usuarios, todas estas iniciativas tienen un objetivo común, reducir costes. Algunos de los ejemplos más conocidos son aplicaciones como BlaBlaCar, Airbnb, Uber o Wallapop, que sin duda han revolucionado el mercado.

 

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