¿Gripe o resfriado?

¿Gripe o resfriado?

10 noviembre, 2017
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Actualizado: 10 noviembre, 2017 20:59
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Ha venido el frío y con él los casos de gripe y resfriados aumentan considerablemente entre los españoles.

Son muchas las personas que confunden la gripe y el resfriado y deciden automedicarse al padecer los síntomas de estas enfermedades. Según un estudio, uno de cada cinco españoles (18,5%) se automedica con antibióticos ante los síntomas de estas dos afecciones.

Por ello, el “III Estudio CinfaSalud” sobre “Percepción y hábitos de la población española en torno al resfriado y la gripe”, elaborado por los laboratorios Cinfa, que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), explica como reconocer los síntomas de cada una.

Diferencias entre el resfriado y la gripe

9 de cada 10 encuestados (92,2%) aseguran que saben reconocer y diferenciar ambas patologías en función de sus síntomas, aunque casi un 8% todavía las confunde. El 69,9% de los encuestados considera acertado que la fiebre alta es el síntoma clave que diferencia una gripe de un resfriado.

A este, le siguen otros síntomas distintivos como el dolor muscular (38,9%), la sensación de cansancio (31,4%) y los escalofríos (17,6%), que se padecen solamente en un proceso gripal.

La principal diferencia a detectar es que los resfriados cursan sin producir fiebre alta, mientras que en los procesos gripales es normal la aparición de episodios febriles, que llegan a oscilar entre los 38ºC y 40ºC, y que pueden dar origen a situaciones de mayor gravedad.

Aliviar los síntomas de resfriado y de la gripe

Descansar lo máximo posible. Dormir las horas necesarias permite que el organismo recupere fuerzas, especialmente si se presenta fiebre.

Ser precavidos con el frío y la humedad. Dado que los virus que causan la gripe y el resfriado prefieren las bajas temperaturas y la humedad, hay que evitar estos ambientes, así como los cambios bruscos de temperatura y las bebidas excesivamente frías.

Lavarse las manos con frecuencia. Debe hacerse con agua y jabón durante al menos quince segundos, prestando especial atención a la zona entre los dedos y debajo de las uñas. Además, conviene utilizar productos antibacterianos para limpiar las superficies de la casa.

Incluir vitaminas y minerales en la dieta. Las frutas y verduras son fuentes de vitaminas y minerales que ayudan a desarrollar defensas, por lo que potenciarlas en la alimentación facilitará la recuperación.

Beber gran cantidad de líquidos. Estos ayudan a eliminar la mucosidad, previenen la deshidratación y alivian el dolor de garganta. Por ejemplo, se pueden tomar en abundancia agua, zumos y sopas no demasiado calientes. Se deben evitar, en cambio, las bebidas alcohólicas.

Dejar de fumar y evitar los ambientes con humo. El tabaco irrita todavía más la garganta y las mucosas.

Realizar aspiraciones de agua con sal o vahos de eucalipto. En el caso de niños pequeños, se recomienda el lavado nasal con suero fisiológico quince minutos antes de las comidas y antes de ir a dormir. De esta manera, podrán descansar mejor.

Hacer gárgaras con agua caliente con limón y miel. Su acción emulgente calma el dolor de garganta. A pesar de la creencia popular, es preferible emplear agua frente a la leche con miel, ya que los lácteos pueden aumentar la mucosidad.

Consultar al profesional sanitario y evitar la automedicación. Es indispensable contar con el asesoramiento del farmacéutico o del médico a la hora de recurrir a antigripales, descongestivos o analgésicos que alivien los síntomas de estas afecciones.

No recurrir a los antibióticos. Además de que no son efectivos contra el catarro y la gripe, ya que estos están causado por virus y no por bacterias, utilizarlos de manera incorrecta o frecuente puede hacer que el organismo se haga resistente a ellos.

 

 

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