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Conocido neonazi belga asesora a independentistas y los recibe en su casa

Francis Van den Eynde, es un histórico neonazi de Belgica, nacido en Bruselas en abril de 1946, al que ahora se le relaciona con el independentismo de Cataluña.

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Van den Eynde, activo en la extrema derecha nacionalista desde los 22 años hasta el dia de hoy, es conocido en Bruselas después de que el 16 de mayo de 2001 le obligasen a dimitir de vicepresidente de la cámara de representación belga tras comprobarse que había asistido a una reunión de neonazis. Los famosos Sint-Maartensfonds (grupo formado por ex combatientes flamencos en las filas de Hitler) es la asociación de ex combatientes nazis y jóvenes neonazis que se encargaba de prestar ayuda económica a los antiguos camaradas y al mantenimiento de sus tumbas., así como al activismo político. En una de estas reuniones aparece este nuevo asesor del independentismo catalan.

Según ha publicado Somatemps, Van den Eynde ahora asesora al independentismo catalán. Tal y como demuestra la foto que recorre las redes sociales.

Theo Francken, el amigo neonazi de Puigdemont en Bruselas

El secretario de Estado belga de Migración y Asilo, Theo Francken, se hizo un hueco en la crisis catalana tras sugerir que el expresidente Carles Puigdemont puede solicitar «asilo político» en Bélgica, pero ya anteriormente era uno de los miembros más polémicos del Gobierno belga.

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Le Soir comentó el movimiento de Francken como una estrategia para ganar puntos ante sus electores, ya que su partido aboga por la independencia de la región belga de Flandes, aunque señaló que le ha hecho perderlos frente a Charles Michel y a Bélgica, a quien «ha sumido en el ridículo en la escena internacional».

Francken, diputado del Congreso belga por la conservadora y nacionalista Nueva Alianza Flamenca (N-VA), ha protagonizado varios episodios xenófobos y polémicos desde su nombramiento como secretario de Estado.

Una de sus reacciones más criticadas y sonadas a nivel internacional fue la negativa en noviembre del 2016 a otorgar visados a una familia siria de Alepo con dos hijos de cinco y ocho años, después de que una familia belga de Namur, al sur del país, aceptara su acogida. Francken fue multado con 4.000 euros diarios por negarse a facilitar un visado humanitario a la familia y alegó que «Amberes ya se había mostrado suficientemente acogedora con los refugiados». Finalmente, el Consejo de Contencioso de Extranjería belga dio la razón al político belga y retiró la multa.

En octubre del 2015, medios del grupo Sudpresse desvelaron que Francken había enviado una carta a los iraquíes en Bélgica en la que les invitaba a regresar «voluntariamente» a su país ya que, les recordaba, la Administración belga había congelado las demandas de asilo de la región de Bagdad.

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Al comienzo de la legislatura, en octubre del 2014, la televisión pública belga se hizo eco de la asistencia de Francken al cumpleaños de un antiguo miliciano de extrema derecha que fue miembro de un partido político belga y colaboró con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Ante aquel episodio, que provocó peticiones de dimisión por parte de grupos de la oposición, el actual secretario de Estado solo criticó como «inaceptable» la «caza de brujas contra un nonagenario», pese a que el hombre nunca había renegado de su pasado.