Iglesias:»Podemos funcionó porque no se planteó como venganza antifranquista»

Iglesias:»Podemos funcionó porque no se planteó como venganza antifranquista»

13 febrero, 2016
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Actualizado: 13 febrero, 2016 0:00
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Madrid, 13 feb.- El líder de Podemos, Pablo Iglesias, que terminó su jornada en la Cineteca madrileña para acompañar al cineasta Patricio Guzmán en la presentación de su documental «El botón de nácar», dijo hoy que «el invento» de Podemos funcionó «porque no se planteó nunca como una venganza del antifranquismo».

El político, que se refería al valor del cine del realizador chileno al plantear con su trabajo asuntos que mueven a la «conciencia nacional», comentó con el público que abarrotaba la sala Azcona de Cineteca en Matadero Madrid que Podemos «ni quería revancha ni dar batalla», sino actuar «mirando hacia el futuro».

«Como un ‘ahora sí’ -explicó Iglesias-; Podemos es un movimiento que lleva en la mochila toda la memoria, todo el ADN, y pone encima de la mesa lo que le vincula al pasado, pero nunca como un intento de volver a batallas que se perdieron, y se perdieron para siempre y ya tuvieron consecuencias nefastas».

«Tenemos que asumir que en España no hicimos ‘Novecento’ (Bernardo Bertolucci, 1976) sino ‘La vaquilla’ (Luis García Berlanga, 1985). Esa es la historia de nuestro país», zanjó el político.

En el coloquio que siguió a la proyección de la película, Iglesias valoró y apreció el cine de Guzmán que, confesó, le había servido en sus años de profesor universitario como «recurso didáctico» para explicar a sus alumnos la historia de Chile y de España, que es cuestión de voluntad o de su ausencia el que un país integre en su cine su propia memoria.

«Lo fundamental, lo que a uno le hace tener conciencia de lo que es, de lo que ha sido y de proyectar hacia el futuro -dijo Iglesias- es la manera en la que la historia se expresa a través de dispositivos audiovisuales, de pura ficción o de estetización documental, como hace Patricio Guzmán».

Y esto, añadió, «tiene una importancia política notable porque es lo que marca la diferencia entre que exista la memoria como elemento de conciencia nacional de un país, o que no exista y se vea sustituida por elementos de identidad distintos».

Declarado cinéfilo, Pablo Iglesias pasó las últimas horas del viernes hablando de cine, una pasión que pudo a su cansancio y que Guzmán le agradeció, si bien no tuvo ganas de comentar las últimas secuencias de las negociaciones políticas para un gobierno en España y que hoy tuvieron como protagonistas a Pedro Sánchez (PSOE) y Mariano Rajoy (PP).

Por su parte, Guzmán, que agradeció la presencia de Iglesias, explicó a Efe que su documental forma parte de una trilogía que comenzó con «Nostalgia de la Luz» y que completará con un tercer episodio, aún sin nombre, sobre el aislamiento del país a causa de la barrera de los Andes.

«El botón de nácar» es una bellísima sucesión de imágenes que mezcla la astronomía y los secretos del espacio con el pasado y el poder demoledor del agua, en el caso de la historia del chileno, la excusa justa para contar, con el hilo conductor de una simple gota de agua, el exterminio de los indígenas de la Tierra de Fuego y el genocidio del gobierno militar del dictador César Augusto Pinochet.

Cómo hilvanó el cineasta ambas historias queda en el misterio de su propio interior, confiesa a Efe, ya que supo de un botón de nácar que sirvió como pago para que el primer indígena fueguino, Jemmy Button, dejara su tierra y navegara hasta Inglaterra -primer engaño- y cómo un botón de nácar es lo único que queda en el mar de un cuerpo que fue lanzado en helicóptero a ese mismo mar convertido en cementerio por los militares chilenos, con la connivencia de muchos civiles.

En el listado de las películas que mejor resumen la Guerra Civil española para Pablo Iglesias figuran «La vaquilla», de Luis García Berlanga; «Tierra y libertad», de Ken Loach, y «Soldados de Salamina», de David Trueba, a las que su compañero Juan Carlos Monedero, entre el público, añadió «El laberinto del fauno», de Guillermo del Toro, mientras el chileno sumó «Morir en Madrid», del francés Frédéric Rossif.

Al final, Iglesias agregó «La voz dormida», de Benito Zambrano, aunque trata más de la posguerra, porque con esa película, dijo, «abuelos y abuelas que veían su historia se les saltaban las lágrimas»

«La gente piensa que se acuerda, pero no, es el cine el que te ayuda a recordar», comentó Iglesias.

«Creo que es una deuda pendiente el que el cine, de alguna manera, y no tanto por una cuestión de ajustar cuentas, sino por proyectarse hacia el futuro, construya una lectura del pasado que permita pensar en un futuro mas democrático», apuntó.

Y añadió que, en su opinión «no hay nación si no hay un cine asociado, del mismo modo que no la hay si no hay cultura, si no hay lengua; esos elementos son los que permiten una narrativa nacional. Cualquiera que tenga un proyecto hacia el futuro tiene que ser capaz de construir una lectura del pasado», resumió. EFE

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