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La Asamblea General autoriza a Acor a vender activos para financiarse

Medrano apuesta por estabilizar la cooperativa para poder crecer

El Consejo Rector de la Sociedad Cooperativa General Agropecuaria ( Acor) tendrá libertad para poder desinvertir en proyectos o vender activos que le permitan captar financiación con la que hacer frente a las tensiones financieras que surjan, tras una campaña que se considera la “peor de la década”. Así lo acordó la Asamblea General, la primera tras el cambio de dirección, reunida hoy en las instalaciones de Olmedo (Valladolid).

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En ese sentido, el presidente de Acor, Justino Medrano, explicó al término de la reunión que tendrán en su mano la posibilidad de abandonar algunas de las inversiones hechas para afrontar un “futuro nuevo” y “distinto”, que permita “estabilizar” los “cimientos” de la cooperativa, que recalcó tiene capacidad para continuar adelante. “Hay que asentar las bases para poder crecer”, sentenció.

Asimismo, Medrano trasladó un mensaje de optimismo sobre Acor a sus socios en una asamblea “ágil”, puesto que recalcó no venderán ningún activo si no fuera necesarios, pero señaló que la Sociedad tiene que afrontar una campaña con más hectáreas de remolacha y unos bajos precios, en los que se han producido casi 14 millones de euros de pérdidas.

No obstante, el presidente de Acor recalcó que el objetivo es lograr que el barco esté “asentado” para poder “empezar a navegar”. “El próximo año habrá beneficios”, auguró, Medrano debido a los primeros contratos firmados puesto que los anteriores se cerraron “a pérdidas”. De esta forma, señaló que una vez que se abone a los socios la remolacha entregada, quizás ya no hagan “falta más empujones”.

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Igualmente, Acor hará una reestructuración de algunas de sus unidades de negocio y se estudia la posibilidad de vender los terrenos de la antigua azucarera, situados en la carretera de Cabezón, así como las posibles alternativas para la planta fotovoltaica de Tordesillas. 

“Las instalaciones industriales de Valladolid permanecen cerradas y su actual situación supone para la Cooperativa un elevado coste económico por su mantenimiento, seguridad y otros gastos”, apuntó Acor. Además, se estudiará la posibilidad poner en venta las diferentes parcelas agrarias con las que cuenta en Rumanía, algunas de ellas en propiedad, con el objetivo de optimizar los activos y mejorar la eficiencia en la gestión.

Respecto al próximo ejercicio, Acor buscará nuevas líneas de negocio o alianzas con terceros, principalmente con empresas y cooperativas del sector agroalimentario de la Comunidad. Para ello, se potenciará un equipo de análisis, encargado de detectar oportunidades rentables que garanticen un retorno a medio plazo a los socios. Así, defendió el acuerdo con Azucarera, que confió en replantear de nuevo más adelante, para que como se hace en Europa aprovechar la ubicación de las instalaciones y evitar que el camión esté “dando vueltos” y emitiendo gases contaminantes.

En relación al proyecto de bioplásticos, la Junta General fue informada de los cambios de estrategia que pasarían por reforzar los contactos con una empresa española que busca dar solución alternativa a los embalajes de frutas y hortalizas y que están trabajando con biopolímeros del ácido poliláctico (PLA).

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El presidente de ACOR avanzó que este producto se ha empezado a comercializar en Europa, con resultados muy favorables y por ello esta empresa, dedicada a proyectos de I+D les ofrece garantías con un proyecto riguroso, que ya está en marcha. Además, sobre el biodiesel, Justino Medrano recordó que la auditoría señaló que se debería hacer abandonado, pero indicó que llegado a este punto se debe mantener puesto que la planta está a “pleno rendimiento” y da beneficios. “No lo podemos quitar”.

Tras escuchar el mensaje del nuevo presidente, la Asamblea General de Acor aprobó unas cuentas del ejercicio 2018-2019 que arrojan un resultado negativo de 13,93 millones antes de impuestos, como consecuencia de la caída de precios del azúcar en el mercado internacional, que se han situado en «mínimos históricos». La cifra de negocio directa de la cooperativa ascendió a 104,2 millones, prácticamente igual a la facturación de la campaña anterior (102,7 millones). A ello hay que añadir el resultado de las empresas participadas que han tenido una cifra atribuible a Acor de 114 millones, por lo que la sociedad cooperativa facturó, globalmente, 218 millones de euros.

En el balance de gestión, el nuevo equipo que preside Medrano destacó la política de ajustes en los puestos de dirección, que permitirá ahorrar a la cooperativa más de un millón de euros. Además, remarcó la revisión de todos los contratos de suministros y prestación de servicios por terceros que generará un ahorro superior a 1,7 millones y que en conjunto suman más de tres millones.

Medrano se mostró esperanzado sobre el futuro ya que indicó que se ha producido una subida de más de un 20 por ciento en los precios medios de venta del azúcar respecto al ejercicio anterior, lo que se traduce en un incremento de entre 80-90 euros por tonelada. Igualmente, valoró que exista un “claro” déficit de azúcar en el mercado comunitario en el que se han dejado de cultivar 145.000 hectáreas de remolacha respecto a la campaña 2017-2018. Además, apuntó que se va a superar el objetivo de llegar a una producción de 180.000 toneladas de azúcar gracias a la contratación de 14.116 hectáreas, mientras que las administraciones mantienen su apoyo al sector con las ayudas garantizadas hasta 2022.

La Asamblea aprobó también una modificación estatutaria que incluye el voto ponderado en función de la actividad de la cooperativa, ajustándose a los límites que marca la ley (un máximo de cinco votos), la limitación de dos mandatos, condición acorde con la regeneración perseguida por este Consejo y con el derecho de auto-regulación y carácter democrático de las entidades de economía social y la Presidencia de Acor reservada al cooperativista productor de remolacha azucarera.

También se adoptaron cambios organizativos con la creación de dos vicepresidencias para colaborar y supervisar las gestiones diarias encomendadas por el Consejo Rector. Esta estructura, que se denomina Comisión Permanente, pretende servir de enlace entre el Consejo Rector y la dirección de la cooperativa y ejercer una permanente vigilancia sobre la aplicación de los acuerdos adoptados. Además, supondrá una transición entre la actual estructura y una presidencia representativa que ejercerá su control junto a la Comisión Permanente sobre la ejecución de las decisiones tomadas.