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La Iglesia de Valladolid recibe 3,2 millones del IRPF y 4,2 de aportaciones

Los datos son muy similares en los dos últimos años

La presentación del estado de gastos e ingresos de la Iglesia en Valladolid puso de manifiesto hoy que en la comparativa de 2017 y 2018 los ingresos de la asignación tributaria por la X en la casilla de la declaración de los ciudadanos, proveniente del reparto del Fondo Común Interdiocesano, se mantiene estable desde hace varias anualidades, mientras sube ligeramente la aportación de los fieles por donaciones o herencias. Así lo señaló el obispo auxiliar, Luis Argüello, ante la celebración del Día de la Iglesia Diocesana con el lema ‘Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro’.

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El presupuesto bajó en un año de 12,1 millones a 11,4 millones debido a que los gastos considerados extraordinarios también descendieron sustancialmente al producirse la finalización de las obras de la iglesia de La Flecha, sí como los trabajos para ampliar los locales parroquiales de Zaratán, en los que la diócesis invirtió 1,35 millones.

En cuanto al IRPF, en 2017 se recibieron 3.226.229 euros y en 2018 la cifra apenas varió y fue de 3.221.289 euros. Por aportaciones de los fieles, la cifra subió ligeramente en 104.662 euros, al pasar de 4.258.184 euros a 4.362.846 euros. Sobre la asignación tributaria, Argüello explicó que se puede recibir “más o menos” de la casilla que los ciudadanos marcan para entregar parte de sus impuestos a la Iglesia y otras entidades con un fin social.

“El Ministerio de Hacienda entrega cada año el dinero a la Conferencia Episcopal que lo distribuye según la situación general. Hay lugares que reciben menos de lo que correspondería por lo aportado en su provincia, ya que otras diócesis más pequeñas tienen más necesidad. Debe tenerse en cuenta que en España hay 69 diócesis territoriales con una diferencia de población extraordinaria, con muchas de menos de 100.000 habitantes y algunas que tienen desde uno a más tres millones”, argumentó el obispo.

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Respecto a las aportaciones de los fieles, el ecónomo diocesano de Valladolid, José María Conde, recordó que se “trata de la partida más importante” y proviene del denominado ‘cepillo’ de las celebraciones eucarísticas, las cuotas y suscripciones en las parroquias, las diversas colectas organizadas a lo largo del año y otros ingresos -los más altos de este apartado- que provienen de donaciones, herencias y legados.

“Cuando este dinero de los fieles es en efectivo va al balance de los ingresos generales, pero sí es inmuebles se refleja en el patrimonio o si de dona algo a fundaciones se dirige a elllas”, expuso el ecónomo, y Argüello explicó que en otros casos se pide que se destine un dinero concreto de herencias a Manos Unidas “y es aquí y no en en la Iglesia donde se utiliza como ha pasado para alguna misión de África o en el Tercer Mundo”.

Conde recordó que tanto en el caso de los ingresos tributarios como en las aportaciones de los fieles -las dos principales partidas del presupuesto de cada año en la Iglesia vallisoletana- “no ha habido en los últimos años grandes desniveles ni hacia arriba ni hacia abajo”, al tiempo que expuso que se ha notado un ligero aumento en los legados y herencias.

“En ocasiones hay inmuebles que se ceden a la Iglesia y que por mandato testamentario de la persona que los lega se deben dedicar a un fin concreto, al igual que se aporta también alguna cantidad económica por parte de personas que quieren que se dedique a una actividad eclesial determinada”, agregó Conde.

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Además, Luis Argüello se refirió a la disminución de los datos sacramentales como bautismos, comuniones o matrimonios y dijo que las causas son por un lado demográficas y por otro en el hecho de que la sociedad cada vez está más secularizada. “El nivel de adhesión a la Iglesia es distinto y hay fieles que lo muestran de forma blanda en Navidad, Semana Santa o en algún momento de la vida familiar, y otros lo hace con una pertenencia más concreta en parroquias y otras acciones de voluntariado”, añadió.

No obstante recordó que el hecho de que el nivel económico en el sostenimiento de la Iglesia y sus acciones sociales se mantenga estable tiene que ver con que existen personas que, sin tener un grado de pertenencia fuerte a la vida religiosa, “sí valoran lo realizado”, teniendo en cuenta que el 33 por ciento de quien señala la X en la casilla del IRPF “es mayor en número que quien luego acude a la eucaristía del domingo”.