La tasa de obesidad en la Comunidad Autónoma es del 13,2 por ciento de los adultos

La tasa de obesidad en la Comunidad Autónoma es del 13,2 por ciento de los adultos

Entre los menores de edad es del 5,6 por cientos
27 mayo, 2021
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Actualizado: 27 mayo, 2021 17:30
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Mañana viernes, 28 de mayo, se celebra el Día Nacional de la Nutrición y Recoletas Red Hospitalaria quiere recordar que entre 2,5 y 3 millones de personas mueren al año en España por complicaciones asociadas a la obesidad (diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, hígado graso, cánceres, etc), muertes, que se podrían prevenir con buenos hábitos alimentarios y un estilo de vida saludable. Castilla y León tiene una tasa de obesidad entre la población adulta del 13,2% y del 5,6% en menores de 18 años (la media de España 17% para adultos y 10% para menores). En cuanto a sobrepeso, la tasa en adultos es del 39,2% de la población, dos puntos por encima de la media nacional y 17% la tasa infantil, un punto por debajo de la media nacional.

Además de las complicaciones nombradas antes, otra de las principales consecuencias de la obesidad es que predispone a un estado de inflamación
crónico que debilita, en cierta manera, el sistema inmune. Por eso, que la doctora Paula Crespo, nutricionista del Hospital Recoletas Campo Grande,
recuerda que para mantener un buen sistema inmunitario y buen estado de salud es fundamental una correcta alimentación rica en vitaminas A, C, E B6 y B12, que podemos encontrar en: frutas, principalmente cítricas, vegetales de hoja verde, cereales integrales, legumbres, nueces, huevos, carnes blancas y productos lácteos.

También, la vitamina D, que proporcionan el pescado azul, huevos, lácteos enteros, champiñones, aguacate y nueces y la ingesta, en las cantidades
adecuadas, de algunos minerales como zinc, hierro y selenio, que encontramos principalmente en alimentos de origen animal y también verduras.
Por último, según la doctora Crespo, una correcta alimentación requiere de los aportes adecuados de omega 3, que encontramos en pescados azules, aguacate, y aceite de oliva virgen, principalmente. Por el contrario, la doctora ha insistido en evitar el consumo de alimentos ricos en azúcares y grasas de baja calidad (bollería industrial) y alimentos con mucho contenido en sal añadida (frutos secos fritos, alimentos precocinados, picoteos preparados, embutidos grasos, etc). Se trata de alimentos proinflamatorios, que perjudican nuestro sistema inmune y la obesidad.

En cuanto a bebidas, evitar las azucaradas, refrescos, los batidos y zumos  industriales y el alcohol. Priorizar el agua y optar por las alternativas sin alcohol de cerveza, granizados sin azúcar o agua con gas con alguna fruta exprimida. Por último, la doctora Crespo rechazó la búsqueda de soluciones rápidas para la pérdida de peso, que han demostrado tener efectos negativos sobre la salud y el metabolismo. La media de pérdida de peso que se considera saludable para mantener un buen estado nutricional se estima en 0,5 – 1 kg a la semana. Por tanto, concluyó destacando la doctora, toda dieta o producto que prometa una pérdida de peso mayor en menos tiempo, nos debe hacer sospechar que no se trata del método más adecuado.
Al respecto, señaló que el Hospital Recoletas Campo Grande cuenta con un Servicio de Nutrición que ofrece asesoramiento y tratamiento nutricional
personalizado ajustado a las necesidades de cada persona y especializado en Nutrición Pediátrica, Mujer, Enfermedad Celiaca, Intolerancias  alimentarias, Enfermedades Digestivas, Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Oncología y Educación Alimentaria y pérdida de peso.

Por otra parte, y en referencia a la COVID, la Dra. Crespo señaló que los estudios sobre el efecto del virus en nuestro organismo han puesto de manifiesto que la COVID afecta al estado nutricional de los pacientes y que una alimentación adecuada es importante para su recuperación. Se sabe que la COVID-19 y su tratamiento influye directamente sobre el apetito de las personas y otros procesos como la deglución y digestión de los alimentos. Pero, además, afecta también indirectamente a la ingesta, que disminuye y por lo tanto empeoran el estado nutricional de los pacientes, principalmente: anorexia (pérdida del apetito) y pérdida parcial o total del sentido del olfato y del gusto, disminuyendo así la capacidad de percibir sabores, ya sean dulces, salados, amargos o ácidos.

Las recomendaciones generales son aumentar la ingesta calórica, preferiblemente aceite de oliva virgen extra e hidratos de carbono. También
salsas suaves caseras, ricas en energía y proteínas de calidad. En el caso de pérdida del gusto y del olfato, será necesario potenciar el sabor de
los alimentos y las formas de preparación que estimulen las papilas gustativas mediante la utilización de especias, aromas y aderezos y preparaciones
calientes, ya que desprenden más olores. Y cuando exista dificultad para tragar (disfagia), habrá que adaptar las texturas a purés y espesar los  líquidos. En cuanto a la hidratación, se recomienda beber alrededor de tres litros de agua al día.

Por último, los pacientes con obesidad, que han sufrido COVID-19, es preciso que afronten una pérdida de peso pero no de masa muscular. Para ello,
deberán aumentar las proteínas: carnes, pescados, huevos, lácteos y legumbres y evitar las grasas de baja calidad y los azúcares refinados.

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