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Màxim Huerta, ex ministro de Cultura. | Efe

Las mentiras de Màxim Huerta y el PSOE sobre el fraude a Hacienda

El PSOE y el ex ministro de Cultura Màxim Huerta están propagando que fue el ex ministro del Hacienda Cristóbal Montoro el culpable de iniciar una «caza de brujas» contra artistas y periodistas que tributaron a través de sociedades interpuestas para evitar pagar un 48% en el IRPF.

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Los ejercicios fiscales por los que fue condenado Huerta a pagar un total 366.000 euros son los referentes a 2006, 2007 y 2008, en plena etapa de Zapatero, con Pedro Solbes en el Ministerio de Hacienda. Según Huerta, cientos de compañeros de profesión realizaron la práctica de interponer una sociedad para declarar a través de ella los ingresos obtenidos. Además, cargó en esos ejercicios gastos correspondientes cargaba gastos que no concuerdan con el objeto social de la sociedad.

Según ha asegurado Huerta este mismo jueves, Hacienda había cambiado de criterio después de haber creado su empresa Almáximo Profesionales de la Imagen SL en 2006. No es cierto, ya que el criterio de la Agencia Tributaria no se modificó entonces.

En 2012, con Cristóbal Montoro en la cartera de Hacienda, se realizó la inspección y obligó a Huerta a declarar 365.939 euros por evitar el pago de 218.322 euros en el IRPF entre 2006 y 2008. El popular presentador del programa de Ana Rosa, en Telecinco, había montado una sociedad instrumental con la que declaraba solo el 25% de los ingresos, en vez del 48%. Huerta recurrió a la Justicia y el juez ratificó la sanción, obligando a pagar las cuotas defraudadas, los intereses y la multa del 50% de la cantidad defraudada. El asunto no hubiera llegado a más si Huerta hubiera admitido el fraude desde el primer momento.

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El asunto de Huerta es muy similar al de otros grandes futbolistas, como el caso de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, junto al de conocidos periodistas que usaron sociedades instrumentales para rebajar la factura fiscal.

En la regulación de 2012, Hacienda aseguró en su inspección que «no ha quedado acreditado ante la Inspección que Almaximo Profesionales de la Imagen SL, disponga de los medios personales y materiales para el desarrollo de sus actividades». De esta forma, el criterio de Hacienda no se había modificado, ni tampoco se trataba de una caza de brujas. Con esta maniobra, los propios artistas y periodistas, algunos de ellos habían proclamado su afinidad con el PSOE, evitaban después cumplir con sus obligaciones fiscales.

Desde el PSOE no se ha reprobado al ex ministro de Cultura públicamente, pero quien ha escrito y con una dura crítica contra Hacienda es la ex ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, quien afirma que lo ocurrido con Huerta «le ha ocurrido a cientos, miles de personas en estos últimos años, especialmente gente de la cultura».

Curiosamente, González-Sinde estuvo en el mismo Gobierno de Zapatero, con el mismo criterio fiscal y no criticó en ningún momento los altos impuestos establecidos entonces por los socialistas.

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«Todos los escritores con premios literarios, arriba de la lista de ventas, actores y actrices conocidos, músicos, directores de cine, productores… La lista es tan larga como profundo el silencio que han guardado estas personas durante las dos legislaturas en las que el ministro Montoro estuvo a la cabeza de Hacienda y no había ministro de Cultura para defenderlos», ha asegurado en una carta a El Periódico.

La ex ministra de Cultura del PSOE carga ahora contra «las garras de Hacienda», pero guardó silencio mientras miles de artistas tenían que abonar un 48% en el IRPF durante la etapa de Zapatero

«La gente callaba por miedo, sí, sencillamente por temor a que las garras de Hacienda se hincaran todavía más en su carne. Yo misma tengo miedo mientras escribo estas líneas. ¿Y si por hablar mañana me toca a mí?», se ha preguntado sin hacer ni una crítica al proceder de los defraudadores.

«Constituir una sociedad con la que facturar por los trabajos fue la alternativa de muchos para tener un tratamiento fiscal más favorable y poder ahorrar en los tiempos de vacas gordas, para vivir en los de vacas flacas», ha afirmado, pese a que estaba prohibido por ley. «Eso no es defraudar ni engañar», ha afirmado, pese a las dos sentencias judiciales que así lo estipulan.

«Es tributar en un régimen o en otro, pero tributar», ha indicado. No obstante, las sentencias apuntan que sí hubo ánimo de defraudar, más cuando cargó en una sociedad con un único administrador otros gastos que nada tienen que ver con el objeto social, tampoco la empresa tenía dotados los recursos necesarios para realizar actividad alguna, es decir, el único fin era evitar el pago de impuestos.

González-Sinde afirma también que existe una «caza de brujas», pero el criterio de Hacienda se mantuvo con el Gobierno de Zapatero

«Ya sé que hoy los matices no importan, que lo que cuentan son los titulares, pero el caso de Huerta, como el de tantos otros profesionales de la cultura, demuestra la urgencia y la importancia de ese Estatuto del Artista», ha afirmado la ex ministra de Cultura.

«Es terriblemente duro, es tristísimo comprobar una vez más que en España pertenecer al sector cultural se paga muy caro», ha continuado la ex ministra, quien no se quejó entonces ni de los altos impuestos ni de los criterios de Hacienda para evitar el fraude.

«La persecución fiscal, junto con acciones como penalizarles por cobrar sus pensiones de jubilación, ha desactivado a la gente de la cultura evitando que se organizasen y alzasen la voz contra el Gobierno como habían hecho en el pasado», ha afirmado. «Debilitados moral y económicamente, afectados por la precariedad laboral de la crisis y el posterior estrangulamiento por parte de Hacienda del Ministerio de Cultura que administra sus intereses, ha sido la mejor receta para doblegarlos. Si el presidente Sánchez pensó que nombrando a un creador lanzaba una mensaje de confianza y de interlocución al sector, con el cese y la falta de apoyo a Huerta nos transmite que la caza de brujas se ha reactivado», ha asegurado. «Montoro ha vuelto a ganar la batalla contra la cultura sin necesidad de ocupar su despacho del Ministerio. Pero no somos delincuentes, somos trabajadores como cualquiera», ha remachado.