‘Los comuneros de Castilla’ ya luce en las Cortes tras su restauración

‘Los comuneros de Castilla’ ya luce en las Cortes tras su restauración

26 junio, 2023
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Actualizado: 26 junio, 2023 19:01
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El vestíbulo de las Cortes de Castilla y León acoge desde hoy el lienzo ‘Los comuneros de Castilla salen de Valladolid al mando de don Juan de Padilla y el obispo de Zamora’ (conocido popularmente como ‘Salida de los comuneros de Valladolid’), de Juan Planella y Rodríguez, tras un año de intensos trabajos de restauración que han devuelto a la obra su esplendor original. De “salvación” y “resurrección” de la obra habló en Valladolid el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, que agradeció el “esfuerzo” realizado por cuantos han colaborado en el proyecto.

La Fundación de Castilla y León y el Prado han sellado un acuerdo de cesión en depósito del lienzo en el Parlamento autonómico para los próximos cinco años, prorrogable tras ese primer lustro. Esta iniciativa, según detalló Falomir, forma parte de la iniciativa Prado Extendido, con la que desde el centro intentan llevar los fondos “más allá de Madrid”, para atender a la “vocación nacional” del Museo. En ese sentido, explicó que Castilla y León alberga actualmente 243 piezas procedentes del Prado, de las cuales 41 pueden contemplarse en Valladolid, una cifra que confía en que siga creciendo en el futuro.

“Los cuadros que no se cuelgan y no se ven no tienen ningún sentido”, afirmó en declaraciones recogidas por Ical, en las que explicó que este cuadro ha estado “prácticamente cien años enrollado en los almacenes del Prado, lejos de la vista del público, lo que significa casi la defunción de una obra de arte”.

Para el director de la Fundación de Castilla y León, Juan Zapatero, las Cortes vivieron hoy “un día especial, memorable”, cuya gestación comenzó “quinientos años atrás, cuando la ciudad de Valladolid y otros enclaves de su entorno se levantaron al grito de Comunidad y fueron testigos de un conflicto llamado a cambiar el curso de la historia”. Los comuneros, señaló, “se levantaron contra un rey que no servía a los intereses del reino como ellos creían que debía hacerlo”. “Perdieron la guerra y la memoria durante casi 300 años, pero mucho de lo que somos hoy, de las ideas y valores políticos que hoy damos por sentado y forman parte de nuestro sistema político con normalidad, se lo debemos a ellos”, valoró.

Para Zapatero, esta recuperación del lienzo de Juan Planella y Rodríguez es “testigo” de que “500 años después de la muerte de los comuneros, los castellanos y leoneses quisimos rendirles un homenaje, que se volviera a oír su voz, y organizamos una conmemoración que intentó estar a la altura de su gesta”.

Por su parte, el jefe de de Pintura del siglo XIX, de Museo del Prado, Javier Barón, aplaudió la “voluntad política” para la recuperación de un cuadro “especialmente vinculado con la historia de Castilla y León”, que “es patrimonio de todos los españoles”. Según desgranó, el estado de conservación del lienzo “planteaba problemas de toda clase”, entre los cuales se refirió al soporte y a pérdidas de pigmento tras haber sido enrollado en un rulo de pequeñas dimensiones y haberse inundado parte del suelo donde se encontraba.

Una tarea compleja

La restauración, relató, se prolongó durante un año de trabajo, y pudo salir adelante gracias al hallazgo de una imagen de buena definición que encontraron en el Archivo Histórico de Barcelona, que “fue clave para la reintegración de las partes perdidas”. La obra, que se alzó con la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887, fue adquirida por el Estado español por un precio de 4.000 pesetas, y durante casi un siglo peregrinó de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona al Ayuntamiento de la Ciudad Condal y, más tarde, al Museo de Arte de Cataluña. Durante estos traslados,
la obra fue desmontada de su bastidor y enrulada sobre sí misma, sin una estructura interior, lo que propició la aparición de distintos desperfectos. Sería en 1986 cuando se depositara en el lugar para el que había sido adquirido en origen, el Museo del Prado, donde se protegió la capa pictórica con un empapelado de papel japonés y cola de conejo que terminó por hacer necesaria la restauración.

Para Barón, habilitar el vestíbulo de las Cortes fue “una decisión óptima para abordar la restauración”, ya que “un lienzo de esas dimensiones no hubiera podido salir por las puertas del Museo del Prado”. En los trabajos acometidos, señaló que fue preciso “texturar con lienzos antiguos para conseguir el mismo efecto”, al afrontar un “proceso de reintegración en sucesivas fases”, antes de incorporar el lienzo en el marco creado para la ocasión por la Fundación Las Edades del Hombre.

En su intervención, repasó los orígenes de Planella, procedente de una familia de pintores catalanes, así como otras piezas relacionadas con el movimiento comunero que también son propiedad del Prado. En su opinión, la obra es “un cuadro impresionante, espectacular, que muestra un dominio de la técnicas y un estudio minucioso”. Según apuntó, el artista lo creó en seis bandas verticales que luego cosió, y se trata de un creador con “una visión precinematográfica”, muy “atento a la atmósfera”, que en este lienzo intentó “plasmar el día desapacible” que según las crónicas acompañó a los comuneros en esa jornada.

También tomó la palabra en la presentación el comisario de ‘El tiempo de la libertad’, los actos de conmemoración del quinto centenario de los comuneros, Salvador Rus, que recordó las muchas actividades promovidas desde la Fundación Castilla y León para recordar el movimiento, mientras que el director ejecutivo de Patrimonio Global (la empresa que se encargó de la restauración), Alex Miranda, agradeció la “decisión” y el “esfuerzo” dedicados a la tarea.

Según detallaron en un vídeo, el proceso de restauración ha consistido en la fijación de la capa pictórica y la eliminación de los pinzamientos y las deformaciones de la tela, cuyo reverso se ha limpiado y reforzado para evitar posibles desgarros. También se han dispuesto bandas de tensión y un reentelado flotante, justo antes de colocar el lienzo en un nuevo bastidor fabricado ex profeso en madera de pino de Soria sin nudos, aristas ni componentes metálicos, con un diseño especial que permite soportar la tirantez y el peso de la tela en un cuadro de estas dimensiones.

Tras la eliminación del empapelado de protección y de los restos de cola, la restauración se centró en la limpieza de la capa pictórica, la regeneración de los pasmados del barniz y el estucado de toda la obra. La fase final consistió en una
reintegración de la pintura con acuarela, un barnizado a brocha y una reintegración cromática final con un ajuste de barniz a espray.

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