Los diez pecados capitales del aprendizaje

Los diez pecados capitales del aprendizaje

29 febrero, 2016
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Actualizado: 29 febrero, 2016 0:00
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Pilar R. Veiga.

Madrid, 29 feb.- Después de décadas investigando sobre el aprendizaje, el catedrático de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid Juan Ignacio Pozo ha concretado en diez los principales errores que tiene la educación en España y que influyen en el «desencanto» que la sociedad parece mostrar hacia ella.

«Llevamos un largo periodo de crisis en la educación porque los modelos tradicionales ya no sirven y, en general, vamos dando bandazos y haciendo cambios sin saber muy bien hacia dónde ir», sostiene Pozo en una entrevista con Efe.

En su nuevo libro «Aprender en tiempos revueltos, la nueva ciencia del aprendizaje» (Alianza editorial), Pozo quiere reflejar «no tanto los tiempos revueltos políticos tan inmediatos» si no que vivimos «tiempos de cambios».

Avisa que en momentos de «perplejidad» se tiende a volver a un pasado al que ya «no se puede volver».

Pozo comenta que en la educación se da la «paradoja llamativa» de que los avances científicos o tecnológicos tardan mucho en llegar; y como ya afirmó en un anterior libro: «En la escuela se enseña contenidos del siglo XIX con profesores del siglo XX y a alumnos del siglo XXI».

La educación parece «una estatua de sal» al mismo tiempo que se tiene «miedo a avanzar», destaca.

Así, considera «un error» reducir el aprendizaje a los contextos de la educación formal y aboga por conectar el aprendizaje formal e informal.

En este aspecto pone como ejemplo el que a los estudiantes se les impida llevar al móvil a clase (aunque sea verdad que les «despista») cuando para un adolescente el móvil es «la mitad de su vida»

Para transmitir en su libro la necesidad de un cambio en la cultura de la educación, Pozo enumera en uno de sus capítulos los diez pecados capitales del aprendizaje y explica por qué hay que rechazarlos.

– «El yo racional». El autor rechaza que la palabra sea el origen de todo conocimiento y que para aprender haya que transformar todo en palabras o símbolos. Se necesita un sistema educativo en el que los alumnos pongan en práctica lo aprendido.

– «Vemos el mundo tal como es». Aprender no es apropiarse de una verdad que cuenta un profesor o un libro y memorizarla, aunque así haya funcionado en el sistema educativo. Aboga por que el estudiante construya su propia mirada o forma de entender las cosas.

– «Aprender es copiar». Podría funcionar hace 30 o 40 años, pero no hoy. Pozo se pregunta si tiene sentido llenar de información la cabeza del alumno cuando tantos datos están a un golpe de tecla. Lo importante es que luego sepan dar sentido a la información.

– «Aprender sin error». Para que haya alumnos emprendedores hay que aceptar que el error no debe ser castigado o penado sino que es algo productivo porque solo aprendemos equivocándonos.

– «Aprender es adquirir conocimiento abstracto, formal». Sugiere que se pase de una enseñanza logocéntrica o centrada en el conocimiento hacia otra más práctica.

– «El conocimiento acumulado se convierte en capacidades». Recuerda que en las evaluaciones internacionales PISA no se insiste en medir conocimientos sino en cómo se usan de manera competente. En nuestro sistema la mera acumulación parece que es la que va a generar competencias y no es así.

– «Aprender sin emociones». Hemos separado del aprendizaje el aspecto emocional cuando el cuerpo está lleno de emociones, no podemos negar las emociones, sino implicarlas.

– «La cultura del esfuerzo». Superados los tiempos de que «la letra con sangre entra» parece que se defiende el aprendizaje basado en aumentar el nivel de exigencia, pero el autor cree que todo debe gestionarse desde las emociones positivas.

– «Solos ante el peligro». Hay que tener conocimiento pero también compartirlo con otros argumentando pero ello se enseña poco, asegura el autor, que apunta que también ocurre entre los propios docentes.

– «Aprenden más los más capaces». Critica en este punto las malas comparaciones que provoca un sistema que hasta hace poco era muy selectivo y se trataba de sobrevivir en él aunque uno aprendiera poco y mal. Lo que se necesita cada vez más es un sistema que no multiplique las diferencias socioeconómicas. EFE

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