El rocambolesco juicio viral en España por un el hurto de 0,75 euros

El rocambolesco juicio viral en España por un el hurto de 0,75 euros

24 mayo, 2018
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Actualizado: 24 mayo, 2018 10:47
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Dos juicios se han convertido en virales en los últimos días. Uno de ellos es la disputa de dos vecinos que no se soportan, y el otro es el de una mujer con actitud chulesca que hurtó en un comercio unas plantillas de tan solo 0,75 euros. 

«Hoy hemos tenido un juicio con una señora que nos intentó robar unas plantillas de 75 céntimos», señala el hilo de una empleada del comercio regentado por un ciudadano chino. La mujer que hurtó los objetos no fue denunciada por el ciudadano chino, sino por la Policía que acudió a la llamada del propietario para explicar la rocambolesca situación.

«Mi jefe no es el típico chino cabrón, es más, es majísimo y buena persona. Pero si le tocas los cojones mucho, pues le jode», ha explicado la empleada en un hilo de la red social Twitter que se ha convertido en viral. La mujer que se apropia de mercancía que no es suya es una cliente habitual: «Cada vez que viene, roba. Por sistema. Y esta vez, delante de mi jefe, abre unas plantillas, se mete las dos en el zapato derecho y esconde el envoltorio», ha indicado.

«Mi jefe le dice que ‘qué hace’ y ella que nada. Le enseña el envoltorio y le dice: ¿y esto dónde está?», ha continuado. «Eso digo yo, por qué tenéis eso vacío ahí», ha respondido la mujer cazada ‘in fraganti’. «Al chino se le hinchan los huevos y dice que va a llamar a la policía, la china gurguta en su idioma algo y lo confirma: «señora, lo tengo grabado y voy a llamar a la policía». «Eso, llama, llama si tienes valor», responde la presunta delincuente. El propietario llama mientras la sospechosa le recrimina: «¿tú te crees que puedes llamar a la policía por… qué… un euro?».

Pese a los vídeos de seguridad, la sospechosa de hurto niega la mayor

Poco tiempo después, la policía se presenta en el lugar y toma declaración a todos los presentes. El dueño del establecimiento indica a los agentes que la señora aún tiene las plantillas nuevas puestas. El agente comprueba in situ la versión: «Señora, ¿me deja ver su zapato?», a lo que la mujer responde: «Estas son mías del año pasado», mientras que el agente apunta: «Señora, estas plantillas están nuevas», mientras la mujer se excusa: «Porque estos zapatos los pongo poco». El dueño corrobora su versión mostrando las imágenes de la cámara de seguridad a los agentes, que comprueban como la mujer se pone las plantillas nuevas. «No, se ve como las pruebo, yo quiero unas de aloe vera», espeta.

«El policía le pregunta a mi jefe si quiere interponer denuncia, y este le dice que no, que quiere que le pida perdón, y entonces la señora espeta: Si no me denuncia le voy a denunciar yo por acoso». El agente le para los pies: «Se acabó. La denuncio yo de oficio por caradura». Tras abrir diligencias, la mujer exige el teléfono a los dueños del local en actitud chulesca. «El policía que no tenga tanta cara encima que le roba pedirle un teléfono. Me lo pide a mí que le digo: si pa quedarme sin él. Se lo pide a una clienta. Llama al marido», recoge la empleada.

La discusión continúa. El agente pide la documentación a la sospechosa, que afirma: «Yo me voy a dar una vuelta que me siento mal». El agente vuelve a indicar: «Usted no se puede ir»,  a lo que la mujer dice: «A mí no me puede retener nadie» y el agente le responde: «Soy la autoridad». «Por 75 céntimos no me pueden detener», afirma, pero el agente le recuerda: «Por resistirse a identificarse sí», y la mujer, en uno de sus arrebatos suelta: «Tengo derecho a una llamada».

La amenaza del marido que no fue denunciada

Tras una pequeña explicación, el marido de la mujer que se ha personado en el local, le recrimina al chino: «Esto no va a quedar así. Tendrás contrapartida». A lo que el policía le deja claro que podría ser denunciado por amenazas. La mujer acusa ahora al chino de insultar, reírse y gritarle, a lo que el policía le apunta: «Señora, no invente».

En el juicio, el matrimonio se presentó con dos abogados, mientras que el ciudadano chino explicaba a la juez la situación real. «La señora declaró que ella estaba probándose una plantilla y mi jefe la atacó a gritos», apunta, al tiempo que ha afirmado que «en ningún momento ella se negó a pagar las plantillas pero mi jefe llamó a la policía y ella se puso nerviosa y se olvidó de que las llevaba puestas».

El afectado por los hurtos y robos apunta que era la «quinta vez que la señora robaba en la tienda que él supiera y que le había enseñado ya todos los vídeos al policía, que por eso él estaba atento, y que ella se puso «de chulería» y él llamó a la policía».

La jueza leyó la declaración del policía y le recordó a la señora que no podía mentir al tribunal y que, según las dos declaraciones en una estaba mintiendo. La juez preguntó si reclamaba los 0,75 euros y el dueño del local exigió que solo buscaba que le pidiera perdón. El juicio está visto para sentencia.

 

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