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María Jesús Montero Cuadrado con el ex ministro Cristóbal Montoro en el traspaso de la cartera de Hacienda. Los últimos Presupuestos de 2018 siguen aún vigentes. | Efe

Los Presupuestos llevan camino de su tercer año con pensiones y sueldos de funcionarios en el aire

Los Presupuestos de 2018 continuarán prorrogados si no hay investidura y se convertirían en las más longevas de la historia de España. Un Presupuestos que elaboró el PP, con Cristóbal Montoro, y que gestiona el PSOE de Pedro Sánchez.

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La ausencia de plena capacidad legislativa y ejecutiva impide al Gobierno en funciones presentar un nuevo Presupuesto, por lo que hasta que prospere una investidura se mantendrán prorrogadas las cuentas de 2018.

Los presupuestos se consideran la principal herramienta política y económica del Gobierno, ya que en ellos se detallan las prioridades de gasto y la vía para obtener los ingresos, por lo que su aprobación está expresamente prohibida para ejecutivos en funciones.

La ley de Gobierno limita la labor del Ejecutivo en funciones al «despacho ordinario de los asuntos públicos», aunque puede adoptar otras medidas si está justificado por casos de urgencia o razones de interés general.

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Los presupuestos actualmente vigentes son los de 2018, que fueron elaborados y presentados por el Gobierno de Mariano Rajoy, aunque su tramitación se vio sorprendida por la moción de censura.

Dado que la tramitación se celebraba de manera tardía -las cuentas debían estar en vigor en enero, pero en junio aún se estaban debatiendo-, el Ejecutivo de Pedro Sánchez decidió asumirlas como propias y las defendió en el Parlamento, donde las sacó adelante con el voto en contra del PP.

Posteriormente, el Gobierno socialista presentó un proyecto presupuestario para 2019, que fue rechazado en el Congreso de los Diputados. Dado que la tramitación de las cuentas se extiende durante unos tres meses, está prácticamente descartado que haya un nuevo presupuesto para este año.

De hecho, incluso las futuras cuentas de 2020 van con retraso, ya que de acuerdo al calendario en julio debería haberse presentado el límite de gasto no financiero o techo de gasto para el próximo ejercicio, algo que el Gobierno no puede hacer porque al estar en funciones no tiene capacidad para ello.

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El techo de gasto, que se presenta junto a los objetivos de déficit, es la base del proyecto presupuestario del Estado -que debe llegar al Congreso antes de octubre, algo que tampoco puede hacerse en funciones- y también constituye un elemento clave para que las comunidades autónomas elaboren sus propias cuentas.

En caso de que no haya un nuevo presupuesto aprobado antes de fin de año, las cuentas de 2018 emprenderían en 2020 su tercer año consecutivo de vigencia y se convertirían en las más longevas de la historia de España.

Incluso sin nuevo presupuesto, el Ejecutivo tiene que enviar su plan presupuestario a Bruselas en otoño, un documento en el que se definen las líneas de actuación y los planes para cumplir los objetivos de déficit y deuda.

Las cuentas del Estado tradicionalmente incluyen medidas como la subida de las pensiones o del sueldo de los empleados públicos, que en 2019 se adoptaron por decreto, y en los últimos años también se ha incorporado un préstamo a la Seguridad Social para ayudar a pagar las pensiones. EFECOM

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