Macron y Le Pen se disputarán la presidencia de Francia en una segunda vuelta

Macron y Le Pen se disputarán la presidencia de Francia en una segunda vuelta

23 abril, 2017
|
Actualizado: 23 abril, 2017 20:53
|
PUBLICIDAD

La candidata de la derecha alternativa Marine Le Pen y el socioliberal Emmanuel Macron encabezan por ese orden las presidenciales francesas con el 71 % del voto escrutado.
Le Pen obtiene el 23,3 % de los sufragios, frente al 22,98 % de Macron, a falta de que se cuente algo menos de un tercio de los votos, principalmente procedente de las grandes ciudades.

«Es el momento de liberar al pueblo francés»

Marine Le Pen llamó hoy a «liberar al pueblo francés», ya que, a su juicio, «está en juego la supervivencia de Francia».

En un discurso grandilocuente en su feudo electoral de Hénin-Beaumont, en el norte del país, consideró que «el gran desafío en estas elecciones es la globalización salvaje» y opinó que con su acceso a la segunda ronda, su partido, ha «dado el primer paso para que los franceses lleguen al Elíseo».

Macron agradece los apoyos

El candidato socioliberal Emmanuel Macron proclamó hoy ante sus seguidores que «el pueblo francés ha decidido ponerme en cabeza» de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, y agradeció al conservador François Fillon y al socialista Benoît Hamon haber anunciado que votarán por él.

«En un año hemos cambiado la cara de la política francesa», dijo un eufórico Macron ante sus partidarios en el Palacio de Congresos de Puerta de Versalles de París.

«Nuestro país atraviesa un momento inédito marcado por el terrorismo, el déficit, el sufrimiento social y ecológico, y ha respondido votando masivamente y ha decidido situarme en cabeza de la primera vuelta», señaló.

Tras agradecer a todos los que le han ayudado a montar su movimiento «En Marcha», les pidió ahora «unir a todos los franceses» y dijo que en su nombre llevará «la exigencia del optimismo y la felicidad de la esperanza por nosotros y por Europa».

Tuvo un recuerdo especial para su esposa, Brigitte, y para su familia, y citó a nueve de sus rivales, todos menos a la ultraderechista Marine Le Pen, contra la que se enfrentará en la segunda vuelta del 7 de mayo.

A partir de ahora, dijo, tratará de unir al mayor número de franceses para «abrir una nueva etapa de la vida política» del país.

Frente a Le Pen, Macron aseguró que propone «una Francia más fuerte y una Europa que proteja».

Reiteró su intención de «renovar los rostros, dar seguridad a los franceses, liberar el trabajo, refundar la escuela para que cada uno pueda progresar y relanzar la construcción europea».

Apeló a «todos los patriotas» del país para apoyar su proyecto, en una clara alusión a los electores tentados de echarse en brazos de su rival.

Hecatombe del bipartidismo

La primera vuelta de las presidenciales francesas sumió hoy en el caos a los dos principales partidos del país, que han dominado la vida política en el último medio siglo y que, por vez primera, no estarán en la carrera por el Elíseo, en una auténtica hecatombe del bipartidismo.

Sus dos candidatos, el conservador François Fillon y el socialista Benoît Hamon, surgidos ambos por vez primera de un proceso de primarias, fracasaron frente a las propuestas renovadoras del socioliberal Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen.

Absortos ante el desastre, de dimensiones históricas, los dos partidos pidieron votar por Macron para frenar a la candidata eurófoba de la extrema derecha.

Nunca antes los dos partidos se habían quedado fuera de la segunda vuelta de las presidenciales. Los socialistas ya habían conocido esa suerte cuando en 2002 Lionel Jospin fue superado por Jean-Marie Le Pen, pero siempre había habido un candidato conservador en el balotaje final.

El seísmo ha sido enorme en los dos partidos, cuyos principales responsables ocultaban con dificultad las consecuencias del batacazo.

La amplitud del desastre del bipartidismo es profunda. En 2002, el peor resultado conjunto hasta ahora, sus candidatos recibieron el respaldo del 36 % de los votantes. En esta ocasión rondarán el 25 %.

La naturaleza de los fracasos de cada partido es diferente, pero en ambos casos dolorosa.

Fillon perdió embarrado en los escándalos de corrupción de los que no supo desembarazarse después de que se conociera que había dado un empleo, presuntamente ficticio, a su esposa como asistenta parlamentaria.

El candidato, que había ganado las primarias de su partido haciendo gala de su honestidad, quedó en entredicho cuando los jueces le imputaron por malversación de fondos públicos en plena campaña.

La caída en las intenciones de voto fue brutal y, aunque en el tramo final remontó apoyándose en los sectores católicos tradicionalistas, no fue suficiente para superar la primera ronda. Roza el 20 % de los sufragios.

Fillon aseguró hoy que su candidatura tuvo «obstáculos demasiado numerosos y demasiado crueles» y que «algún día la verdad se conocerá sobre estas elecciones«.

Dejó así sembrada la duda que vino abonando a lo largo de la campaña, la que le situaba como víctima de un complot orquestado desde el Elíseo para evitarle alcanzar el poder.

Al tiempo, Fillon se atribuyó la responsabilidad de la derrota, un guante que recibieron con gusto los barones del partido, que aseguraron, como el exministro Eric Woerth, próximo a Nicolas Sarkozy, que en esta primera ronda «perdió el candidato pero no la derecha».

Los Republicanos esperan obtener un buen resultado en las legislativas de junio e imponer al ganador de las presidenciales una cohabitación que les permita poner en práctica el programa de rigor presupuestario con el que concurrieron a estas elecciones.

Más sombrío aparece el panorama de los socialistas, desgarrado entre los que se habían echado en brazos de Macron durante la campaña, representantes del ala más liberal del partido, y los que apoyaron las ideas más izquierdistas de Hamon, que cosechó el peor resultado de la historia de la formación, con menos del 7 % de los votos según las estimaciones.

El candidato, que por sorpresa se había impuesto en las primarias al ex primer ministro Manuel Valls, no logró que sus propuestas pesaran en la campaña y vio cómo la mayor parte del electorado que hace cinco años llevó a Hollande al Elíseo se dividía entre los que desertaron hacia Macron y quienes lo hicieron hacia el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, que roza el 20 % de los votos.

Hamon pidió el voto para Macron, pero su futuro y el de sus ideas dentro del partido parece más comprometido que nunca. El candidato pagó cara su deslealtad a Hollande, a quien se opuso en la segunda parte de su mandato.

 

.
Noticias Relacionadas:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD