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La ministra en funciones de Hacienda, María Jesús Montero. / EFE

Montero llama ‘justicia fiscal’ a subir los impuestos y pide acabar con el dogma de que ‘el dinero de los contribuyentes donde mejor está es en sus bolsillos’

La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, ha defendido este lunes que la contribución de la riqueza a los ingresos públicos en España es «muy pequeña» y ha advertido de que un país que «renuncia a la justicia fiscal, ahonda definitivamente en su fractura social». Es una nueva forma de avisar que van a subir los impuestos.

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«En España, la tributación de la riqueza solo representa el 0,32 por ciento de los ingresos públicos, una contribución muy pequeña, frente a la de otros sectores», ha alegado Montero en el curso «Imposición sobre la riqueza» de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, en el que ha abogado por una actualización de las figuras fiscales que graban la riqueza, es decir, de una mayor carga fiscal para los contribuyentes.

Y ha criticado la «espiral» de fiscalidad a la baja en la que parece que el que «prometa una mayor bajada de impuestos tiene una ventaja competitiva frente a los electores que le posiciona en unas mejores condiciones».

Así, Montero ha apostado por una revisión al alza de la «totalidad» del impuesto de sociedades, porque ahora la capacidad de aportación de las grandes fortunas y sociedades a la caja común está siendo comparativamente inferior a la de la pequeña y mediana empresa.

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Montero, como buena defensora en Andalucía durante años del impuesto de sucesiones y donaciones, ese que se paga en vida y también de muerto, así como de patrimonio, también ha abogado por una «armonización» de los impuestos trasferidos a las comunidades autónomas de cara a la nueva financiación autonómica y ha criticado el «dumping» impositivo de algunos gobiernos autonómicos en España. En España, donde gobierno el PP es inexistentes este impuestos, frente al fuerte gravamen que tienen que sufrir otros territorios donde gobierna el PSOE.

«Los impuestos son la base del estado social y de derecho», ha subrayado María Jesús Montero, quien ha alegado que en un mundo «absolutamente cambiante» como el actual la fiscalidad tradicional «cada vez se adapta menos a la nueva economía». Sin embargo, no habla nada de contener el gasto público, sino, simplemente, de exprimir aún más el bolsillo de los contribuyentes para llenar las arcas del Estado y entrar en la espiral del derroche público.

Y ha pedido tener una «posición clara» como país en el debate abierto sobre la nueva fiscalidad del siglo XXI para que España esté a la «vanguardia», con una posición «anticipada», porque si no «irá a rebufo» de lo que otros Estados europeos propongan.

En este sentido, ha apostado por una fiscalidad «globalizada y armonizada» en Europa para afrontar, entre otros asuntos, el cambio climático, un «compromiso» del Gobierno socialista desde el primer momento en términos de transformación del modelo productivo.

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«Hablar de redistribución de la riqueza no solamente tiene interés por poner en el primer plano del debate político la lucha contra las desigualdades, si también porque eso nos permite promover una estabilidad política y social», ha defendido Montero.

Frente a esto, la ministra ha lamentado la falta de pedagogía para que los ciudadanos conozcan lo que el Estado destina a cada uno de ellos en servicios públicos y ha criticado el «dogma» de que «el dinero de los contribuyentes donde mejor está es en sus bolsillos», porque para el PSOE donde mejor está es en la caja de Hacienda.

Sobre esto, la ministra de Hacienda en funciones ha recalcado que «nunca» se ha demostrado que una bajada de la contribución de los ciudadanos al sostenimiento de los servicios públicos se traduzca en un mayor estímulo económico o en una mayor capacidad recaudatoria.

Por el contrario, ha alertado contra esos planteamientos porque consiguen a la postre la «deslegitimación» de las figuras tributarias expuestas a ese debate y que los ciudadanos no vean interés por aportar al interés colectivo, lo que, según ha recalcado, hay que combatir.