Marqués de Riscal renueva la imagen de Finca Torrea, la expresión del terroir de Elciego

La bodega Marqués de Riscal ha presentado la nueva imagen de Finca Torrea, un vino moderno, elegante y vanguardista, pero a la vez profundamente ligado al territorio. Una imagen renovada que se aplica en la añada actualmente a la venta, Finca Torrea 2020, desde el 1 de julio.

Finca Torrea es un vino profundamente vinculado a Elciego, que surge del mismo lugar donde comenzó la historia de la casa. Se elabora íntegramente con uvas de la variedad tempranillo procedentes de este municipio, en el entorno de la finca que rodea la bodega original de Marqués de Riscal. Por ello, la nueva imagen nace con el objetivo de poner en valor su identidad territorial y subrayar su condición de vino de municipio, reflejando de forma elegante y diferenciadora el paisaje, la historia y el carácter del lugar donde nace.

La etiqueta incorpora una composición en relieve en la que se integran algunos de los elementos más reconocibles de Elciego: la silueta de la iglesia de San Andrés, los viñedos que rodean la bodega y la “T” de Torrea, como símbolo de la finca que da nombre al vino. Todo ello se completa con el lacre rojo y el escudo
de Marqués de Riscal, que conectan esta nueva presentación con la historia y los códigos visuales de la bodega.

Esta imagen renovada busca transmitir el origen, la diferenciación y el valor de Finca Torrea, un vino vibrante, accesible y contemporáneo profundamente ligado a su territorio.

La añada 2020 de Finca Torrea

La cosecha 2020 estuvo marcada por unas condiciones climáticas exigentes y por un ciclo vegetativo de gran intensidad. El otoño fue lluvioso y cálido, con temperaturas medias 1,5 ºC superiores a lo habitual, mientras que el invierno registró escasas precipitaciones. Aun así, al inicio del ciclo de la vid, la pluviometría acumulada se situaba por encima de la de un año medio.

La brotación tuvo lugar el 7 de abril, acompañada de altas temperaturas que favorecieron un rápido desarrollo vegetativo. Durante el mes de junio, una granizada registrada el día 16 afectó principalmente a la jurisdicción de Navaridas.

Posteriormente, las condiciones meteorológicas del verano provocaron una elevada presión de enfermedades criptogámicas, lo que exigió un seguimiento especialmente cuidadoso del viñedo.

El envero comenzó el 22 de julio, en una fecha considerada habitual para la zona, y la vendimia se inició de forma selectiva el 10 de septiembre. La cosecha resultante destacó por su alto contenido en sustancias responsables del color y por un elevado nivel de azúcares.

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