La deuda pública del conjunto de las administraciones públicas marcó en agosto un nuevo récord histórico al situarse en los 1,750 billones de euros, un 2,9 % más respecto al mismo periodo de 2025. Este incremento se produce en plena crisis de los mercados de bonos soberanos en todo el mundo, con un fuerte aumento de sus rentabilidades por la subida de tipos de interés de los bancos centrales y por la tensa situación geopolítica.
A España cada día le va a salir más caro financiarse y todo ello en contexto donde no hay Presupuestos desde el año 2023, que quedaron aprobados con las previsiones de 2022. En la última legislatura el Gobierno de PSOE-Sumar de Pedro Sánchez, iniciada en 2023, no es que no ha podido aprobar ninguna cuenta pública, ni siquiera ha presentado ningún proyecto de Presupuesto, lo que supone que el Congreso de los Diputados lleva sin analizar las cuentas públicas españolas desde el año 2022.
Con 1,750 billones de euros de deuda, en un contexto de fuerte subida de rentabilidades en la renta fija, solo la subida de 0,1% en el rendimiento supone para España el pagó de 1.750 millones de euros más en intereses.
La deuda pública de la Seguridad Social crece casi un 8% y supone igual porcentaje sobre el PIB nacional
De acuerdo con los datos avanzados este miércoles por el Banco de España, el saldo de la deuda del Estado se situó en 1,598 billones de euros, un 3,3 % más interanual, que equivalen al 91 % del PIB; mientras que el endeudamiento de las administraciones de la Seguridad Social fue de 136.177 millones, un 7,9 % más interanual, que suponen el 7,8 % del PIB.
Respecto a las administraciones territoriales, la deuda de las comunidades autónomas fue de 348.886 millones, equivalentes a un 19,9 % del PIB, con un incremento interanual del 2,5 %.
La deuda de las corporaciones locales se situó en 21.089 millones (1,2 % del PIB), tras descender un 7,1 % respecto al mismo periodo del año anterior.
Al cierre de agosto, la mayor parte de la deuda pública española se encontraba en valores a largo plazo (1.474.441 millones), mientras que el resto se repartía en préstamos (177.876 millones), valores a corto plazo (91.619 millones) y efectivo y depósitos (5.648 millones).


