2021, el peor año de Grifols en la Bolsa
Víctor Grifols, presidente de la farmacéutica española Grifols.

2021, el peor año de Grifols en la Bolsa

30 diciembre, 2021
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Actualizado: 30 diciembre, 2021 14:20
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El fabricante de hemoderivados Grifols cerrará 2021 como su peor año en bolsa de la última década, con sus acciones por debajo de los 17 euros, desplomadas en torno a un 30 % en relación al arranque de 2021, unos niveles propios de 2014, si bien la compañía parece haber superado lo peor y estar en una senda de normalización paulatina de su actividad.

Grifols, una apuesta segura antes de la irrupción de la covid-19, se ha topado con que la pandemia ha reducido las donaciones de plasma, que es la materia prima con la que elabora sus medicamentos.

Los problemas de abastecimiento de plasma -la parte líquida de la sangre- y sus elevados niveles de deuda han empujado la cotización a niveles que no se veían desde hace siete años, aunque la buena noticia es que en la recta final del ejercicio ha conseguido remontar algo el vuelo, hasta los 16,77 euros con los que cerró ayer, ya que sus títulos llegaron a cotizar a poco más de 15 euros hace apenas algunas semanas.

La caída de su cotización no es un fenómeno exclusivo de 2021, sino que ya arrancó en 2020, al pasar de los 30,30 euros que valían sus acciones al empezar ese año a los 24,30, seis euros menos (-19,80 %), que marcaba la cotización justo un año después, el 1 de enero de 2021.

Así pues, a lo largo de este 2021 la acción de Grifols ha perdido otros siete euros más de valor, agravando la dinámica bajista de 2020, si bien los informes de analistas consultados por Efe le conceden un gran potencial al alza en los próximos 12 meses y creen que 2022 puede ser el año del comienzo de la recuperación para la compañía.

Aunque al inicio de la pandemia Grifols empezó a desarrollar soluciones plasmáticas que pudieran frenar la evolución del coronavirus, ya en junio de 2020 admitió que la caída de donaciones de plasma, agravadas por el confinamiento de la población, tendrían impacto en su actividad, y tanto en 2020 como en 2021 ha tratado de hacer frente como fuera a los problemas de aprovisionamiento de plasma.

Para ello, se ha lanzado a adquirir centros de donación de otras compañías que reforzaran sus niveles de aprovisionamiento de plasma y también a aumentar la diversificación territorial, para no depender solo de su red de centros de EEUU, aunque Grifols arrancó su plan de crecimiento de centros propios de donación ya en 2016.

La culminación de toda esa estrategia fue la adquisición, a mediados de septiembre, del 90 % de la alemana Biotest por 1.100 millones de euros y el lanzamiento de una opa para comprar el resto de las acciones.

Esa operación, cuyo cierre está previsto para el primer semestre de 2022, le dio otros 26 centros de donación de plasma en Europa -en total cuenta con 355 en todo el mundo, aunque prevé disponer de más de 500 en 2025- y reforzará sus ingresos en Europa, Oriente Medio y África, pero al mismo tiempo ha disparado sus niveles de deuda.

Grifols ha decidido también este año acogerse a la posibilidad de presentar resultados al mercado cada seis meses, en lugar de cada tres, por lo que no hay datos que permitan medir la evolución real de su negocio en los últimos meses.

A mediados de noviembre, Grifols aseguró que los volúmenes de plasma obtenidos en los últimos dos trimestres superaban «significativamente» los logrados en 2020, pero no ha ofrecido datos precisos sobre el nivel global de aprovisionamiento de plasma en 2021 respecto a 2020, aunque sí se sabe que el año pasado recolectó un 15 % menos que en 2019.

Para reducir el elevado nivel de deuda, Grifols selló un acuerdo con el fondo soberano de Singapur que permite destinar 1.000 millones de dólares al recorte del pasivo de la compañía y ha optimizado su estructura de deuda para que un 60 % del total sea a tipo fijo.

En paralelo, ha anunciado que deja en suspenso el pago del dividendo en efectivo hasta rebajar los niveles de deuda por debajo de cuatro veces el ebitda, si bien analiza otras opciones de compensar al accionista.

La parte positiva para Grifols es que, con el esfuerzo adicional hecho durante la pandemia, la multinacional catalana ha disparado su número de centros de donación de plasma en todo el mundo y que la adquisición de Biotest le aporta además varios medicamentos con mucho potencial que están en una fase avanzada de investigación y que podrían generar varios miles de millones de euros en ingresos en los próximos años. 

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