Las grandes empresas españolas de energía -Iberdrola, Naturgy, Endesa y Repsol- han registrado un beneficio neto conjunto de 9.222 millones de euros a cierre del primer semestre de 2026, un 45 % más en comparativa interanual, después de mejorar las previsiones de los analistas, según los datos recopilados por EFE.
Este alza lo sustentan Repsol y su efecto patrimonial positivo, que refleja el encarecimiento del crudo sobre el valor contable de sus ‘stocks’, y las cuentas de Iberdrola, marcadas por el buen comportamiento en todas sus áreas de actividad y las plusvalías generadas por la venta de su negocio en México a Cox.
Iberdrola, la primera empresa española de energía
La segunda eléctrica del mundo y la primera de Europa por capitalización bursátil, Iberdrola, obtuvo un beneficio neto de 4.336,4 millones en el primer semestre, cerca de un 22 % más que en el mismo periodo del ejercicio anterior.
Si se excluyen los extraordinarios por la venta de las centrales térmicas mexicanas, el beneficio neto ajustado aumentó un 8 %, a 3.565 millones, gracias a la mayor base de activos y a la subida de las tarifas en el negocio de redes, mientras que su resultado bruto de explotación o ebitda avanzó un 0,3 %, a 8.050 millones.
Tras el cierre de estos resultados, Iberdrola ha reafirmado sus previsiones para 2026 y espera alcanzar un crecimiento superior al 8 % en el beneficio neto ajustado, gracias a factores como el crecimiento del negocio de redes eléctricas y la entrada en operación de nueva capacidad renovable.
«Nos sentimos cómodos y si la tendencia sigue a lo largo de los próximos meses, les podremos dar unas noticias estupendas después del verano», recalcó su presidente, Ignacio Sánchez Galán.
Naturgy
La empresa de energía Naturgy ganó 1.215 millones hasta junio, un 5,9 % más, y ha elevado sus previsiones de ganancias para este año por encima de los 2.100 millones, lo que supondría un nuevo récord para la compañía.
En el primer semestre, su ebitda alcanzó los 2.975 millones, un 4,5 % más, y logró unos ingresos de 10.097 millones, un 1,4 % más, en un contexto de precios altos de petróleo y gas por el conflicto en Oriente Medio.
Con motivo de la presentación de las cuentas, Naturgy cifró entre 10.000 y 12.000 millones la capacidad financiera de la que dispone para afrontar hipotéticas adquisiciones.
De acuerdo con su presidente, Francisco Reynés, la multinacional se inclina por reforzarse en electricidad, aunque está abierta a opciones selectivas en el sector del gas, y apuesta por negocios regulados o que se beneficien de la integración vertical.
Endesa
La última de las grandes en presentar resultados, Endesa, ganó 1.470 millones en el primer semestre, el 41 % más, impulsada por el crecimiento de los negocios regulados y su impacto en el resultado bruto de explotación (ebitda).
Los ingresos de la compañía, propiedad del grupo italiano Enel en un 70 %, se elevaron un 1 %, a 10.995 millones, y su ebitda alcanzó los 3.240 millones, un 20 % interanual más.
Este crecimiento «sostenible y predecible» ha llevado a Endesa a comunicar que el beneficio ordinario neto a cierre de año superará los 2.400 millones, por encima de la estimación de 2.300-2.400 millones de la que informó el pasado febrero, una revisión al alza que ve como «signo clave» de su fortaleza.
Repsol y la energía de la guerra en sus resultados
Repsol obtuvo un beneficio neto de 2.201 millones hasta junio, un 265 % más, por el efecto patrimonial positivo que refleja la subida de los precios del crudo y derivados sobre el valor contable de las existencias almacenadas.
Mientras que su resultado neto ajustado, que mide el desempeño de los negocios, ascendió a 2.711 millones, un 134,7 % más, en un contexto global volátil por el conflicto en el Golfo Pérsico.
La energética española atribuyó este avance a un efecto patrimonial positivo de 823 millones, a diferencia de lo que sucedió en el primer semestre de 2025, cuando fue desfavorable en 400 millones por la caída de los precios de crudo y el impacto del apagón eléctrico en la península ibérica.
Si se dejaran fuera ambos efectos, el beneficio mejoraría un 15 %, que «está bien, pero no es extraordinario», dijo su consejero delegado, Josu Jon Imaz, que pidió no atacar a una industria petrolera que está garantizando diésel y queroseno, claves para la economía y cuyo suministro sufre tensiones por la guerra en Irán.


