El banco más grande de Estados Unidos, JPMorgan Chase, anunció este miércoles una recompra de acciones de 50.000 millones de dólares y un aumento de dividendos tras superar el test de estrés anual de la Reserva Federal (Fed) a la banca.
En un comunicado, JPMorgan indicó que su junta directiva ha autorizado la recompra de acciones masiva, que se efectuará el 1 de julio, y planea elevar el dividendo trimestral un 10 %, hasta 1,65 dólares por acción, aunque esa iniciativa está sujeta a aprobaciones posteriores.
El consejero delegado del banco, Jamie Dimon, dijo que la entidad tiene «un capital excedente significativo y una liquidez robusta» que le permiten ser un «pilar» del ecosistema financiero, y está preparada para un rango de escenarios, incluyendo el «sumamente adverso de supervisión» en 2026.
En paralelo, la financiera Goldman Sachs también anunció su intención de aumentar su dividendo un 11 %, hasta 5 dólares por acción, a partir del 1 de julio, previa aprobación de la junta directiva, tras declarar la Fed que está preparada para «un amplio rango de condiciones económicas».
JPMorgan sobre los resultados de las pruebas de la Fed
«El anuncio de hoy refleja la fortaleza continuada de nuestros resultados y posición de capital, y nuestro compromiso para entregar rendimientos sostenibles de largo plazo a los accionistas», dijo su consejero delegado, David Solomon, en una nota.
La Fed publicó este miércoles los resultados de sus pruebas de estrés a los 32 mayores bancos de EE.UU. y concluyó que están «bien posicionados para superar una recesión grave y ser capaces de seguir prestando a hogares y negocios», lo que subraya la «fortaleza del sistema bancario».
«Pese a absorber más de 708.000 millones en pérdidas totales por préstamos bajo el escenario hipotético de este año, el capital se redujo solo 1,6 puntos porcentuales en conjunto, manteniéndose por encima de los requisitos mínimos de capital», indica un comunicado.
El escenario hipotético de la Fed incluía una recesión grave con una caída del 39 % en los precios de los bienes inmobiliarios comerciales y un 30 % en los de la vivienda, así como una tasa de paro del 10 %, con un desplome de la actividad económica.


