La riqueza financiera neta de las familias españolas, la diferencia entre ahorros y deudas que acumulan, se situó en 2,546 billones de euros en septiembre de 2025, un 9,5 % más que un año antes, y alcanzó un nuevo récord, gracias a la revalorización de los activos, especialmente los relacionados con la renta variable, ya sea vía inversión individual en empresas cotizadas, o por colectiva, como es el caso de los fondos de inversión. No en vano, el IBEX 35 subió en 2025 casi el 50%, mientras la familia de fondos de renta variable marcó una rentabilidad media del 44%.
Según las cuentas Financieras de la Economía Española, publicadas este viernes por el Banco de España, la riqueza financiera era, a septiembre del año pasado, en relación al PIB del 153,7 %, superando el 152,82 % que suponía a cierre de junio de 2025 y el 148,22 % de septiembre de 2024.
Los activos financieros de los hogares aumentaron en 249.700 millones de euros con respecto a un año antes y alcanzaron los 3,325 billones de euros, un 8,12 % más que a septiembre de 2024, y en relación al PIB se situaron en el 200,7 %, frente al 195,95 % de un año antes.
El Banco de España señala que el avance de la riqueza neta se explica principalmente por las revaloraciones de los activos, especialmente de las participaciones en el capital y fondos de inversión.
Las familias españolas son más ricas por la evolución de la Bolsa en 2025, porque el dinero efectivo en sus manos y el depositado en bancos bajaron
En cuanto a la naturaleza de los activos, las participaciones en el capital, que no son otra cosa que las acciones de las empresas principalmente las cotizadas, y dentro de ellas, las que forman parte del IBEX 35, y en los fondos de inversión aumentaron ligeramente, mientras que el efectivo y los depósitos evolucionaron a la baja.
El efectivo y los depósitos, aunque representaron el 33,9 % del total de los activos financieros, se situaron en el tercer trimestre en niveles mínimos de los últimos treinta años; mientras que las participaciones en el capital, con un 32,3 %, y en fomdos de inversión (11,83 %) están cerca de sus máximos.
La deuda de familias y empresas, en mínimos de hace 25 años
En términos absolutos, la deuda consolidada de los hogares se situó en 714.000 millones, frente a los 692.000 millones de septiembre de 2024, lo que supone un incremento del 3,2 %, si bien términos relativos al PIB se redujo, al situarse en el 43,1 %, el nivel más bajo desde el primer trimestre de 2000.
Por su parte, la deuda consolidada de las empresas se mantuvo prácticamente estable y se situó en 1,018 billones de euros, frente a los 1,019 billones de septiembre de 2024, si bien la ratio en términos del PIB descendió al 61,4 % alcanzando su mínimo desde el tercer trimestre de 2001.
Las operaciones consolidadas en términos acumulados de los activos financieros totales de las empresas se mantienen en niveles del 4,2 % del PIB, similar al promedio desde 2022; mientras que las de los hogares ha aumentado hasta el 5,7 %, muy por encima del promedio del 3,5 % desde 2022.


