La plata, más que el oro, se ha convertido en el metal que más sube en el año, en torno al 87 %, tras encadenar sucesivos máximos históricos, el último de esta misma semana, por encima de los 54 dólares, en un contexto de apetito entre los inversores por los «valores refugio» y escasez de oferta física.
Pese a los máximos, los expertos advierten de que el pequeño tamaño del mercado de la plata lo hace muy susceptible a fluctuaciones rápidas y bruscas de precios y, por lo tanto, propicio para sufrir mayor volatilidad.
El mercado de metales se ha convertido en uno de los grandes protagonistas del año, ya que, además de la plata, el oro se dispara un 65 % en el que puede ser su mejor ejercicio desde 1979.
Todo ello en un contexto de tensiones geopolíticas y comerciales, incertidumbre económica y expectativas de recortes de tipos de interés en Estados Unidos.
El último máximo alcanzado por la plata fue este viernes, en 54,47 dólares, y podría cerrar el mejor ejercicio desde 2010 a la vista de la escalada que presenta este año.
La plata, por primera vez en su historia supera los 50 dólares la onza
El 9 de octubre, la plata superó por primera vez en su historia los 50 dólares por onza. Los anteriores máximos intradía se habían registrado en junio de 2011, coincidiendo con los programas de flexibilización cuantitativa de los bancos centrales, momento en el que alcanzó los 49,80 dólares.
En 1980, el precio de la plata fijado en subasta diaria llegó a 49,45 dólares antes de colapsar y caer en el llamado ‘Jueves de Plata’.
Pero existen discrepancias al establecer los máximos históricos de este metal en función del mercado que se tome de referencia. Si se tienen en cuenta otros mercados distintos al de Londres, la plata llegó a 50,35 dólares en 1980 en el Comex de Nueva York y a 52,5 dólares ese mismo año en el Chicago Board of Trade.
No obstante, en ambos casos ya ha superado esas cotas.
Los analistas explican que la plata, al igual que el oro, está reflejando el miedo del mercado, y el apetito por los valores considerados refugio, a lo que se suma la escasez de oferta física detectada en los últimos días en Londres.
