Gráficas financieras en una pantalla de ordenador en la bolsa

La rentabilidad de los bonos europeos toca máximos desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria

El rendimiento de los bonos de la zona euro ha repuntado hasta niveles no registrados desde hace 18 años, es decir, desde 2018, justo el año que estalló la burbuja inmobiliaria con un gran impacto en la economía mundial, ante el temor del mercado a que los bancos centrales se vean obligados a retomar las subidas de los tipos de interés para contener la inflación provocada por la situación en Oriente Medio y las tensiones en el estrecho de Ormuz.

Este martes el bund alemán, que sirve de referencia en Europa para el resto de los bonos para comparar la solvencia de los países, alcanzó en los mercados secundarios el mismo nivel que tenía en mayo de 2011, el 3,26 %.

El mercado de bonos reacciona al alza ante el temor de que los bancos centrales suban los tipos de interés para contener la inflación

Además de este incremento, el rendimiento de los bonos de referencia de tres países de la zona euro ha superado el 4 %, entre ellos Francia, cuya rentabilidad ha tocado su nivel más alto desde noviembre de 2008, al alcanzar el 4,116 %.

Junto con Bulgaria (4,083 %), la deuda italiana también ha superado el 4,066 %, que ya había registrado el pasado julio de 2024.

En el caso de España, el rendimiento del bono a 10 años, el que se toma de referencia, se ha equiparado al de noviembre de 2023, al alcanzar el 3,706 %.

Al otro lado del Atlántico, la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 30 años subió el lunes hasta el 5,31 % tras avanzar más de cuatro puntos básicos, con lo que volvió a tocar su nivel más alto en 19 años, a la par que el título a 10 años se situaba en el 4,7 % y el bono a 2 años ascendía al 4,2 %.

Este repunte generalizado se produce en un contexto de tensión geopolítica agravada por el fin de la tregua en Irán tras vencer sin acuerdo el plazo del memorándum de entendimiento firmado con Estados Unidos, a lo que se suma el encarecimiento de la energía derivado del bloqueo en el estrecho de Ormuz, cerrado desde el pasado mes de junio.

La situación aviva el temor a una inflación persistente que fuerce a los bancos centrales a mantener una política monetaria restrictiva, entorno en el que las rentabilidades de los bonos en el mercado de renta fija se elevan para adaptarse a las perspectivas de tipos altos.

Este escenario resta atractivo a activos como los metales preciosos, penalizados por la fortaleza del dólar y por no ofrecer rendimientos periódicos. 

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