Empresarios alaveses han dirigido una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al lehendakari, Imanol Pradales, para expresarles su «enorme preocupación» por las consecuencias que conllevaría la venta de parte de la empresa Talgo a la firma pública polaca Pesa, que apunta a que cumple más las exigencias económicas de los accionistas actuales del fabricante de trenes que la de Sidenor que solo quiere pagar cuatro euros por acción otorgando un valor a la compañía de 500 millones de euros, frente a los 620 millones de Ganz Mavag que ofreció en su opa por el 100% del capital, vetada por el Ejecutivo de Sánchez, cinco euros por acción.
Talgo, cuya principal fábrica se ubica en la localidad alavesa de Rivabellosa, con unos 700 trabajadores, tiene sobre la mesa la oferta de Sidenor por la compra del 29,9 % de su capital, aunque también se conoce el interés de otros inversores como el fondo polaco estatal PFR.
La patronal alavesa SEA y la Cámara de Comercio, a la vista del interés de este inversor polaco, han dirigido una carta a Imanol Pradales, a Pedro Sánchez, al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, y al diputado general de Álava, Ramiro González, en la que expresan su «temor» a que Talgo acabe bajo el control de la empresa pública polaca Pesa y ello signifique una deslocalización de la actividad industrial y también de las compras a proveedores vascos.
Los empresarios alaveses piden al gobierno central y vasco que presionen a los accionistas de Talgo para que acepten la oferta a la baja de Sidenor que solo está dispuesto a pagar cuatro euros por acción y por el 29,9% del capital, eludiendo la posibilidad de opa
En sus cartas, piden a estos representantes institucionales que «hagan todo lo posible para impedir esa entrada de capital público extranjero» en una empresa que consideran estratégica y que por contra mantengan su respaldo a la propuesta realizada por el empresario vasco José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor.
Recuerdan las «pésimas consecuencias» que tendría esta operación para Álava y para toda Euskadi porque Talgo tiene más de 400 proveedores vascos y da empleo, directo e indirecto, a unas 5.000 personas en el País Vasco.
Si Pesa, propiedad de la SEPI polaca, es decir, con capital 100 % público, compra Talgo se perdería la sede en Álava y pondría en riesgo toda su capacidad de compra actual a proveedores del entorno, alertan los presidentes de SEA y de la Cámara de Álava, Juan Antonio Sánchez Corchero y Gregorio Rojo, respectivamente.
«No tenemos dudas de que una empresa pública polaca ‘favorecerá’ la compra a proveedores polacos en lugar de a proveedores vascos», avisan.
Por ello, piden al lehendakari que hable con el Gobierno central para «impedir esta operación y la compra de una empresa esencial y estratégica para Euskadi».
Además muestran su respaldo a la propuesta de Sidenor, «una oferta industrial y con posibilidades de hacer un proyecto de futuro que impulse y desarrolle la actividad de las más de 400 empresas proveedoras vascas».


