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Sede de Mylan.

Mylan, menos afectada por las demandas contra las farmacéuticas en EEUU, mantiene su crecimiento y previsiones

Una coalición de 44 estados americanos acusan a 20 de las principales farmacéuticas de Estados Unidos de conspirar para manipular los precios de medicinas y frenar la competencia en el mercado de los medicamentos genéricos. Sin embargo, esas demandas no afectan por igual a todas las compañías y algunas, como Mylan mantienen sus previsiones de crecimiento, erigiéndose en una de las principales oportunidades en un sector en plena ebullición para el capital riesgo.

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El sector farmacéutico en Estados Unidos está en plena efervescencia, ya no sólo por las numerosas operaciones corporativas que se han realizado o por las que se están negociando o en estudio, sino también porque han entrado en juego los tribunales de justicia, con una demanda de 44 estados contra 20 farmacéuticas de EE.UU.

En la demanda, que fue presentada por la coalición el pasado 10 de mayo en Connecticut, liderada por su fiscal general William Tong, también se acusa a las compañías farmacéuticas de restringir el comercio de más de 100 productos.

En la demanda presentada en mayo, los fiscales generales de los 44 estados alegan que las empresas Teva, Sandoz, Mylan, Pfizer, y otros 16 fabricantes de medicamentos genéricos participaron en una conspiración amplia, coordinada y sistemática para inflar los precios, dividirse las cuotas del mercado en vez de competir bajando precios, y manipular licitaciones fraudulentamente, según la fiscal general de Nueva York, Letitia James.

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Esta situación recuerda un poco a la vivida por las grandes compañías tabaqueras al inicio de las demandas contra ellas por los daños causado a los fumadores. Al principio, como ha ocurrido ahora con operaciones ya en marcha, como a posible compra de Mylan por parte del capital riesgo, encabezado por Carlyle, o una posible fusión con Teva, hay una parálisis hasta que se vaya despejando la incertidumbre judicial. Pero, a medio y largo plazo, las demandas contra el sector tabaquero derivaron en la concentración de empresas para poder defenderse y hacer frente a las demandas multimillonarias, algo que puede repetirse ahora en el sector farmacéutico, que necesita músculo financiero para defenderse.

La acción judicial pone en el punto de mira, en especial, a la compañía israelí Teva, a la que se sitúa en el centro de una trama que habría violado las leyes de la competencia y contra los monopolios. Esta compañía, de la que el multimillonario inversor Warren Buffet es accionista, ha sonado en distintas ocasiones como posible comprador de Mylan, su rival y mayor competidora en el mercado de los fármacos genéricos.

Mylan, por su parte, según analistas del sector, es una de las farmacéuticas que menos se verá afectada por esta situación, sobre un 3% de su valoración,  lo que le daría al menos un precio en Bolsa de 38 dólares por acción con un PER de cuatro veces, algo muy barato para un sector como el farmacéutico. Las negociaciones entre Teva y Mylan, con Warrent Buffet como intermediario, han existido, tanto formalmente como informalmente, como confirman fuentes del mercado a Intereconomia.com.

Estas fuentes también confirmaron el intento de los tres fondos de capital riesgo capitaneados por Carlyle, con un crédito sindicado de 18.700 millones de dólares, en el que el Banco Santander participa con 2.700 millones de dólares, una financiación que mantiene abierta en la actualidad la entidad española.

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La ecuación de canje para una posible fusión, compra o opa cambiará obviamente por las nuevas circunstancias del mercado, pero la operación parece que continuará y las necesidades de Teva hará que sea Mylan la que saque más provecho y ventajas para sus accionistas en una fusión con Teva que la farmacéutica israelí.