El Nikkei perfora al alza los máximos del terremoto de Kobe del 95

El Nikkei perfora al alza los máximos del terremoto de Kobe del 95

18 enero, 2018
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Actualizado: 18 enero, 2018 9:10
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El Nikkei ha superado por primera vez desde 1995 los máximos registrados desde el terremoto de Kobe y alcanza niveles no vistos desde 1991, cuando la economía japonesa se hundía en la estanflación y empezaba la década perdida.
El Nikkei rompe los 24.000 puntos, un nivel no visto desde el 18 de noviembre de 1991, pero al mismo tiempo supera los máximos no vistos desde el terremoto de Kobe, que costó al índice la pérdida de un 25% en tan sólo medio año. En 1991, la economía japonesa entraba en una espiral bajista desde los 40.000 puntos que llegó a tocar en el 90. Ahora, con el yen en caída libre y los máximos de Wall Street, el Nikkei recupera de nuevo niveles de hace 26 años.
El índice Nikkei cerró con un retroceso de 104,97 puntos, un 0,44%, hasta situarse en 23.763,37 enteros, mientras que el segundo indicador, el Topix, que agrupa a los valores de la primera sección, bajó 13,96 puntos, un 0,74%, y quedó en 1.876,86 unidades. El parqué tokiota arrancó la sesión por encima de los 24.000 puntos, un nivel que no lograba desde 1991, sin embargo, no pudo mantener esta tendencia durante el resto de la sesión, ante la precaución de los inversores que optaron por recoger beneficios.
El Nikkei superó la barrera de los 24.000 puntos, dos semanas después de que hiciera lo propio con el récord de los 23.000 enteros, cifras que no registraba desde hace 26 años. «Los inversores se mostraron seguros ante el crecimiento económico en Japón, Estados Unidos y otros países asiáticos, cuyos mercados alcanzaron niveles récord», explicó Maki Sawada, analista de Nomura Securities, en declaraciones a la agencia japonesa Kyodo. La recuperación del dólar frente al yen también proporcionó alivio a los inversores y benefició a las compañías exportadoras, sobre todo a las desarrolladoras de componentes electrónicos, detalló Sawada.
Las grandes perjudicadas de la jornada fueron las empresas aseguradoras, los bancos y las de productos químicos. Entre ellas, destacan Sony Financial Holdings y la aseguradora Tokio Marine Holdings, que perdieron un 1,6% y un 2,8%, respectivamente. A la estela de sus homólogas estadounidenses, las compañías tecnológicas fueron las grandes beneficiadas de la sesión, con el productor de semiconductores Screen Holdings a la cabeza, que registró una subida del 4,9%.
En la primera sección, un total de 1.625 valores retrocedieron frente a 371 que avanzaron, mientras que 68 terminaron el día sin cambios. El volumen de negocio ascendió a 3,590 billones de yenes (26.445 millones de euros), frente a los 2,936 billones de yenes (21.626 millones de euros) de la víspera.
Los inversores no dieron importancia al hecho de que Wall Street cerrara finalmente con pérdidas reducidas la jornada del miércoles, y sí se vieron gratamente influidos por la depreciación del yen frente al dólar estadounidense, una tendencia que favorece al músculo exportador nipón y hace más atractivas sus acciones. Todas las industrias que cotizan en la primera sección del parqué tokiota cosechaban ganancias, encabezadas por el sector minero, el de los productos de caucho y el de los aparatos eléctricos.

El terremoto de Kobe y la quiebra de Barings

La quiebra de Barings tras el desfalco de un bróker británico Nick Leeson, agente de Bolsa del legendario banco de inversión Barings, fundado en 1762. En los 80 saltó al mercado asiático e instaló una oficina en Singapur en 1987. En 1992, Leeson recaló en la filial de Barings, BSS, alcanzando el puesto de director general. El negocio se basaba en la compraventa de acciones, hasta que Leeson entró de lleno en el volátil mundo de los derivados con futuros y opciones en Asia. Tras realizar innumerables operaciones exitosas, Leeson llegó a controlar el 80% del mercado asiático en derivados, pese a que solo podría realizar operaciones por cuenta de clientes y filiales del grupo. Pero la avaricia rompió el saco y realizó operaciones no autorizadas propias con derivados ligados no sólo al Nikkei 225, sino igualmente a los bonos soberanos japoneses, que empezaban a tambalearse debido a la grave situación económica y financiera que atravesaba el país. Las grandes posiciones de Leeson solo trajeron pérdidas que al principio pudo ocultar en la cuenta 88888, como «errores de oficina». No obstante, las pérdidas fueron tan gigantescas que dio como resultado la quiebra de la entidad financiera en 1995, con el terremoto de Kobe. La entidad había reportado pérdidas de 1.400 millones de dólares en 1995.

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