El presidente de Sacyr, Manuel Manrique, ha alertado del «grave» deterioro de la conservación de las infraestructuras en España tras más de una década con insuficiente inversión y ha reclamado el pago por uso en autovías y reactivar el modelo concesional.
Manrique cree que España, a diferencia de la mayoría de países, va «a contracorriente» paralizando el modelo concesional y que la situación actual requiere de un pacto de Estado «urgente».
«Cada vez surgen más voces, con razón, que advierten sobre el grave deterioro de la conservación de infraestructuras, fruto de más de una década de inversión claramente insuficiente», ha subrayado durante su intervención en la junta de accionistas, en la que ha recalcado que, según la patronal Seopan, España necesita movilizar 407.000 millones en infraestructuras la próxima década.
Sacyr lamenta la poca inversión de España en infraestructuras
En este sentido, ha indicado que en carreteras hay un déficit acumulado desde 2010 que supera los 7.600 millones, con efectos directos sobre la seguridad vial, la eficiencia logística y la competitividad económica. Un déficit inversor que también se extiende al ferrocarril y a las infraestructuras de agua.
Tras años de «infrafinanciación», Manrique ha insistido en que es primordial mantener adecuadamente las infraestructuras existentes, adaptarlas a nuevos retos (crecimiento de la demanda, transición energética, cambio climático o transformación digital) y acometer aquellas que son necesarias.
Sin embargo, ha lamentado que España invierta ahora en infraestructuras poco más de la mitad -en términos relativos- de lo que destinaba en 2009, situando la inversión pública cerca del 2,7 % del PIB frente al 5,2 % de entonces, a pesar del aumento de la población y de la llegada de turistas.
España necesita un cambio estructural del modelo
El presidente de Sacyr cree que España necesita un cambio estructural del modelo. En cuanto a la financiación, ha puesto sobre la mesa la implantación del pago por uso en autovías, lo que permitiría obtener ingresos suficientes para invertir en el mantenimiento de la red sin recurrir al presupuesto.
Además, ha demandado una inversión pública mayor y sostenida, tanto en infraestructuras del transporte, como en agua; la reactivación de la colaboración público-privada; de las concesiones, así como modelos de contrato colaborativos frente a las fórmulas actuales basadas en el precio y en la subasta.
Manrique ha insistido en que España necesita un impulso inversor urgente y que las infraestructuras deben volver a ser el centro de la agenda económica y política del país ya que no hacerlo tendría un coste muy superior al esfuerzo inversor necesario.
Sacyr no espera un gran impacto a causa del encarecimiento de los materiales
Además, se ha referido al actual contexto marcado por las tensiones en Oriente Medio y ha indicado que en tiempos de incertidumbre, los proyectos con ingresos regulados e indexados a la inflación, como la mayoría de los de Sacyr, ganan valor relativo frente a activos cíclicos más expuestos.
La compañía no espera un gran impacto a causa del encarecimiento de los materiales y ha apuntado que en infraestructuras la combinación de volatilidad macro y necesidad estructural de inversión favorece a los operadores con escala, disciplina financiera y visión de largo plazo. «Sacyr brilla más que nunca», ha resaltado Manrique el año en el que el grupo celebra su 40 aniversario.
En este contexto, pone el foco en tener un enfoque selectivo y disciplinado en inversión, priorizando calidad frente a volumen, en reforzar la gestión de riesgos geopolíticos y de suministro en proyectos internacionales y en reposicionar la cartera hacia activos y países más resilientes
«El salto al gran Sacyr está muy cerca», ha afirmado Manrique, que cree que ello se verá en la valoración y capitalización del grupo.
