El operador bursátil suizo SIX, dueño del BME, está examinando la posibilidad de lanzarse en el comercio de las criptomonedas, pero esto dependerá en última instancia de distintos factores, como la viabilidad, el marco regulatorio y el atractivo para los potenciales clientes, según confirmó este miércoles a EFE su portavoz.
«Simplemente estamos examinando la posibilidad (…) «, indicó el responsable de relaciones con los medios, Jürg Schneide, quien agregó que cómo y de qué forma ocurrirá -en caso de que suceda- «depende de muchos factores y todavía es demasiado pronto para poder dar detalles».
En principio se trata «de una cuestión regulatoria, pero también de viabilidad y, por último, pero no por ello menos importante de una cuestión de demanda e interés, que estamos viendo actualmente por parte de los bancos».
Si la idea progresara, una posible plataforma (SDX) sólo estaría disponible para inversores institucionales y no habría una oferta minorista, indicó.
SIX es de propiedad de 120 bancos
«Siempre buscamos ampliar nuestro negocio, tenemos una estrategia de crecimiento clara y la seguimos. Queremos crecer orgánica e inorgánicamente, allí donde surjan oportunidades», comentó el portavoz.
Preguntado sobre si Suiza sería el lugar más apropiado para el negocio de criptodivisas por sus avanzadas normas en este ámbito, Schneider comentó simplemente que sin duda este país «está a la vanguardia de este tipo de iniciativas debido a su normativa y también al hecho de que es uno de nuestros mercados de origen (aparte de España)».
Por otro lado, la marca SIX, es de propiedad de 120 bancos. Esta, todavía no ha desembarcado en el mercado cripto, el grupo gestiona desde 2018 una bolsa de bonos digitales. La posibilidad de ampliar el negocio también al universo cripto en ese entonces no estaba sobre la mesa.
A su vez, desde SIX explican que, al principio, ante la existencia de muchas plataformas de este tipo, no veían la posibilidad de entrar, dada la fuerte competencia. Sin embargo, el enorme interés que los criptoactivos han desatado entre los inversores, y cada vez más, en las entidades financieras, les ha empujado a explorar la idea, apoyándose en su reputación y la confianza de los mercados, dos elementos clave en un sector que apenas se recupera de los colapsos de los últimos años, cuando actores abonados a malas prácticas provocaron cuantiosas pérdidas a inversores minoristas.
