S&P rechaza subir la nota de España por el golpe de Estado en Cataluña

S&P rechaza subir la nota de España por el golpe de Estado en Cataluña

11 enero, 2018
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Actualizado: 11 enero, 2018 13:14
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S&P ha confirmado la mala noticia para España. No habrá subida de la nota de la deuda, actualmente en suficiente alto, debido a la crisis política, social y económica en Cataluña, donde los independentistas tratarán de retener el poder autonómico.
La agencia de calificación Standard and Poor’s (S&P) considera que la incertidumbre causada por la crisis catalana no permite, por ahora, subir la nota que le atribuye a España, aunque la perspectiva sigue siendo positiva. Una eventual independencia de Cataluña no es el escenario central de la agencia, según ha asegurado Patrice Cochelin, responsable de calificaciones soberanas de S&P en una rueda de prensa en París.
En el caso de que esa independencia se materializase, «el riesgo sería muy alto para Cataluña» con una rebaja de su nota en varios escalones. En la actualidad la deuda catalana tiene una calificación de B+ (equivalente al bono basura) con perspectiva negativa, mientras España está con BBB+ (aprobado alto) con perspectiva positiva.
Cochelin indicó que después de las elecciones del pasado 21 de diciembre «la situación es muy compleja» y consideró que «parece difícil que haya una mayoría clara para un proceso de secesión de Cataluña», por lo que «es poco probable que la situación se solucione a corto plazo».
El economista jefe de S&P para Europa, Oriente Medio y África, Jean-Michel Six, explicó que tras varios años de crecimiento por encima de la media de la zona euro e incluso por encima de las previsiones, la economía española se ralentiza, «nada fuera de lo normal». Pese a todo, Six precisó que no le parece que los efectos de la crisis catalana por ahora «sean visibles de forma tangible».
Hizo notar que las empresas y los bancos que han trasladado sus sedes fuera de Cataluña las han instalado en otras partes de España y no en el extranjero, lo que sí implicaría un impacto negativo.
Cochelin hizo hincapié en que, al igual que en Portugal, el déficit público se ha reducido «espectacularmente», al pasar de más del 5 % del producto interior bruto (PIB) en 2015 a poco más del 3% en 2017 y debería situarse un poco por encima del 2% en 2019. La deuda, en cualquier caso, sigue «a un nivel extremadamente elevado» y la perspectiva es que se mantenga sin cambios al menos hasta 2020, en el periodo de la previsión.

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