S&P Dow Jones Indices (S&P DJI) ha decidido mantener sin cambios los requisitos de acceso al S&P 500, considerado el principal índice bursátil del mundo, y no facilitar así una rápida incorporación de SpaceX, que en breve protagonizará la que previsiblemente va a ser la mayor salida a bolsa de la historia.
En un comunicado, el proveedor de índices explica que, tras haber llevado a cabo una consulta entre inversores y agentes del mercado, ha decidido no modificar las normas para incluir en el S&P 500 a compañías de gran capitalización.
Así, no reducirá de doce a seis meses el periodo mínimo que exige de cotización antes de abrir la posibilidad de que una empresa pase a formar parte de ese índice, que agrupa a las 500 empresas de mayor capitalización de Estados Unidos y hace las veces de termómetro de la economía global.
En un momento en que buscan empezar a cotizar varios gigantes tecnológicos con valoraciones récord antes incluso de debutar en bolsa -incluida la firma de Elon Musk, que previsiblemente será la mayor salida bursátil del mundo-, la agencia también se ha negado a eliminar los requisitos de rentabilidad que exige a las empresas.
La decisión supone un revés para SpaceX
Tampoco accede a flexibilizar las exigencias de capital flotante para las denominadas «megacaps», a las que también se seguirá exigiendo que registren beneficios bajo los principios contables estadounidenses (GAAP) tanto en el último trimestre como en el conjunto de los cuatro trimestres más recientes.
La firma concluye que «no deben concederse excepciones» a las exigencias de viabilidad financiera, antigüedad en cotización o factor de peso invertible «únicamente por la capitalización bursátil» de una compañía, explica en el comunicado.
La decisión supone un revés para SpaceX, que prepara una colocación de acciones de 75.000 millones de dólares con una valoración objetivo de 1,75 billones de dólares, lo que la situaría entre las diez empresas cotizadas más valiosas de Estados Unidos.
Según la documentación presentada para su salida a bolsa, la compañía aeroespacial registró unas pérdidas netas de 4.940 millones de dólares en 2025, pese a que sus ingresos crecieron un 33 %, hasta 18.670 millones.
A diferencia de S&P, otras agencias o mercados, como Nasdaq, han accedido a flexibilizar las normas argumentando que las empresas valoradas en más de un billón de dólares deberían incorporarse rápidamente a los índices para reflejar mejor la composición real del mercado, pese a los riesgos que ello pueda conllevar para los fondos indexados.
El S&P 500 es el índice de referencia más seguido de Wall Street y sirve de base para fondos pasivos, como los ETF, que gestionan billones de dólares. Un cambio normativo habría obligado a estos vehículos de inversión a comprar acciones de SpaceX poco después de su debut bursátil.
