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EFE/ Piergiovanni

Un mes de pánico en las Bolsas se lleva por delante el 37% del dinero de los inversores en el IBEX 35

El IBEX 35 cumple un mes desde que la expansión del coronavirus en Italia, que se hizo patente el fin de semana del 22 y el 23 de febrero, desatara el lunes siguiente, el 24 de febrero, el primer episodio de pánico entre los inversores, una situación que se ha prolongado hasta ahora y en la que el IBEX 35 ha perdido el 37 % de su valor.

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Ese día, hace ahora un mes, el IBEX 35 bajó un 4,07 % y se alejó definitivamente de los 10.000 puntos que había superado unas sesiones antes, el 17 de febrero, animado, en aquel momento, por las medidas de estímulo que había anunciado el Banco Popular de China para mitigar los graves efectos de la epidemia en su economía.

Durante este mes -desde el 24 de febrero al 23 de marzo-, el IBEX ha pasado de 9.886 puntos a 6.230 (cierre del lunes), lo que supone un descenso del 37 %.

Aunque la comparación no es completamente homogénea, al no tratarse de un mes natural, esa caída supera con mucho a las que hasta ahora encabezaban la lista de peores meses del IBEX: agosto de 1998, durante la crisis financiera rusa, (21,2 %) y octubre de 2008, en plena crisis financiera y tras la quiebra de Lehman Brothers (17 %).

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Desde el pico de 10.083 puntos alcanzados el 19 de febrero hasta ayer, el IBEX ha bajado un 38 % y se ha dejado unos 200.000 millones de valor.

Antes del estallido del coronavirus en Italia, la atención estaba centrada en China, aunque muchas grandes empresas ya comenzaban a reducir sus previsiones de crecimiento

Pero todo cambio a finales de febrero, cuando el virus saltó a otros países como Irán, Corea del Sur, y sobre todo, Italia. La llegada del coronavirus a Europa despertó las alarmas en todas las bolsas del Viejo Continente, incluida la española.

Desde ese momento, el mercado nacional ha sufrido un gran “crash”. Nunca había perdido tanto en un plazo tan corto de tiempo.

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Durante este mes, el IBEX 35 ha llegado a encadenar récords de caídas como la del pasado 12 de marzo, cuando marcó su peor sesión de la historia al hundirse el 14,06 %, un descalabro superior al registrado tras el referéndum del Brexit.

El pánico desatado y la huida de los inversores también ha provocado otros desplomes, como los ocurridos el pasado 9 de marzo, cuando se hundió el 7,96 %, o el 16 de marzo, cuando lo hizo 7,88 %.

En un contexto de volatilidad extrema del mercado, marcado por un fuerte aumento de los contagiados en el mundo y por el confinamiento de millones de personas, los bancos centrales han sacado toda su artillería para paliar los efectos de lo que ya todos los expertos esperan sea una recesión.

Tanto la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) como el Banco Central Europeo (BCE) o el Banco de Japón han anunciado diferentes medidas, como bajadas de tipos, inyecciones de liquidez o compras masivas de bonos, para hacer frente a la pandemia y para que sus consecuencias económicas sean las menores posibles.

A tenor del ánimo tan pesimista de los inversores, estas medidas parecen insuficientes de momento para enderezar la situación, ya que los mercados esperan un mayor apoyo fiscal de los gobiernos.

En este contexto de parón de la industria y de los servicios, y por consiguiente, de la caída de la demanda, el precio del crudo también está sufriendo su viacrucis particular.

Este martes, el ánimo de los inversores cambia a positivo ante las expectativas de que China esté superando la pandemia.

La ciudad de Wuhan, epicentro del brote de coronavirus, levantará el 8 de abril la cuarentena que fue impuesta el pasado 23 de enero.

Un día antes de conocerse esta noticia, los expertos de Natixis apuntaban que, aunque “queda cierto dolor por sufrir por los mercados, lo peor en la caída de la renta variable podría haber pasado ya”.