Mis 30 años en Radio Intereconomía

Gema González. Mis primeros recuerdos de la radio no tienen nada que ver con lo que es Intereconomía ahora. ¿Quién me iba a decir que atravesar la puerta del edificio de la calle de Fernando el Santo iba a convertirme a mí, una licenciada en Historia del Arte, en periodista y además económica?? Pues así fue. Esta es mi historia, la de una persona que llegó en el verano de 1994 a la primera sede de la emisora para tener una entrevista como secretaria de redacción.

Si les soy sincera, ni siquiera sabía entonces cuáles eran mis funciones ni nunca había trabajado antes en un medio de comunicación. Para mí, fue todo un descubrimiento, el de un mundo desconocido por completo y el de encontrarme con una redacción de jóvenes que sí habían estudiado Periodismo y que tenían muchas ganas de que aquella aventura saliera bien. Imagínense cómo podía sentirme en un espacio que pensaba que no era para mí: todo el mundo haciendo sus crónicas, locutando y yo, sin saber muy bien a quién tenía que llamar o qué decirle para que viniera a una tertulia.

Pero ese “gusanillo” del que todo el mundo habla existe porque a mí me contagió y aún sigue estando ahí. De las primeras llamadas a los Ministerios para presentarnos como nueva radio económica y que nos pasaran los datos del paro o del IPC a empezar a locutar noticias y, lo más importante, a compartir ese ambiente periodístico.

En 30 años hemos pasado por buenos y malos momentos como la misma economía de la que tanto hablamos. Ha habido veces que sabíamos que éramos los primeros en contar una noticia y estar pendiente de cuál era la reacción de después en las bolsas para contárselo a ustedes y que lo entendieran. Ese siempre ha sido nuestro objetivo, ustedes, los oyentes que han compartido con nosotros horas y horas de radio preguntando en los consultorios de Bolsa por tal valor o si el analista les podía recomendar alguna acción porque tenían un dinero ahorrado. Los oyentes nos han enseñado mucho, por lo menos a mí desde que me puse delante de un micrófono. La radio no es la televisión y ahí me di cuenta de que un silencio en radio es terrible, no puedes quedarte en blanco y tienes que improvisar.. pero improvisar no es nada fácil, se necesitan muchos años de práctica, de haber escuchado a los mejores para poder reaccionar enseguida.

Han sido 30 años intensos con bienvenidas de nuevos compañeros y despedidas tristes pero igual que la vida.. siendo testigos de todo lo que ha pasado en las últimas tres décadas en España y en el mundo. Nunca me imaginé ser una locutora de radio, ni siquiera había estudiado para ello, pero no me arrepiento de haber entrado en aquel edificio de Fernando el Santo ni de todo lo que me quedaba por descubrir porque aún sigo queriendo descubrir más cosas y aprender.

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