El nuevo metro de Roma, atascado entre arqueología y controversias

El nuevo metro de Roma, atascado entre arqueología y controversias

04 junio, 2016
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Actualizado: 04 junio, 2016 0:00
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Lorena Pacho

Roma, 4 jun.- Las grúas y los carteles de obra con el rótulo «Metro C» cohabitan en Roma desde hace 10 años y son el emblema de una ambiciosa línea que conectará el centro con la periferia que permanece atascada entre arqueología y controversias.

Roma cuenta con dos únicas líneas de metro con una sola posibilidad de transbordo en la estación de Termini, la tercera está sobre la mesa desde hace 26 años y lleva 10 en construcción.

En el centro de la ciudad el tráfico es intenso y caótico, pero es la única opción de movilidad en la mayoría de las zonas; el transporte público solo absorbe el 28 % de los desplazamientos diarios, según un estudio del centro de investigaciones «Censis».

Añade que Roma es «la única capital europea en la que el transporte público no representa la espina dorsal de la movilidad» y apunta que para el 58 % de los italianos éste es el principal factor que le falta para ser una ciudad moderna y eficiente.

Sin una línea de metro capaz de aliviar el tráfico rodado, la movilidad en el centro de Roma se convierte en un problema diario para los locales y el elevado número de turistas que visitan la ciudad.

Desde hace una década el gigantesco proyecto del Metro C planea ofrecer una solución, aunque para muchos es otro problema más. En total, 29 kilómetros de línea que se proyectan y financian por tramos, cada uno con diferentes contratistas.

Las obras empezaron en 2006 y, hasta hoy, se ha realizado la mitad del trazado; para la segunda parte «aún no hay proyecto ni financiación», cuenta a Efe el ingeniero responsable de las Obras, Andrea Sciotti.

Desde el año pasado está en funcionamiento un tramo de 21 estaciones que conecta la periferia con el barrio de San Giovanni, cerca del centro.

De esa primera mitad, falta aún por terminar las infraestructuras para los 3 últimos kilómetros presupuestados, que son los más «críticos» del recorrido, porque se acercan al centro histórico de la ciudad y circundan el nutrido complejo arqueológico del Coliseo.

El último gran descubrimiento en el subsuelo de la línea C son los restos de una fortaleza militar de la Roma antigua, datada en el siglo II d.C.

«Es algo que enriquece el proyecto, de otra manera no se habrían descubierto porque nadie habría excavado ahí» apunta Sciotti.

El ingeniero explica a Efe que las obras que se están realizando tienen «carácter de excavaciones arqueológicas», lo que implica que se realizarán con maquinaria más limitada y abarcarán estratos del subsuelo más pequeños que en las obras comunes.

Además contarán con la presencia permanente de un arqueólogo; se hace así, en palabras de Sciotti «para conjugar la necesidad de un medio de transporte y la de valorar el patrimonio arqueológico».

Los hallazgos arqueológicos han contribuido a generar retrasos considerables y a aumentar el coste del proyecto en casi 700 millones de euros, de los 3.047 millones iniciales ha pasado a los 3.739 millones actuales.

Y este es uno de los factores que más controversia ha generado; para muchos es una muestra de cómo se perpetúan las obras para aumentar los costes.

De un lado, la Autoridad Nacional Anticorrupción (Anac) señala en su último estudio que «no es coherente con los principios de transparencia y eficiencia haber sacado a concurso un proyecto de tal relevancia en carencia de investigaciones preventivas adecuadas».

Del otro, el ingeniero responsable del proyecto asegura que «se han llevado a cabo las prospecciones pertinentes» para determinar qué había en el subsuelo, pero «es posible» que no se hayan descubierto todos los restos arqueológicos con las técnicas utilizadas.

El proyecto inicial, que ha experimentado en total 45 variaciones se ha convertido en una suerte de barullo administrativo en el que se suceden paros, retrasos, impagos, un enredo de contratistas y subcontratistas y leyes que se solapan entre sí.

La sombra de la corrupción y la mafia también ha planeado sobre las obras del metro.

El periodista italiano Enrico Nocera ha investigado el proyecto durante 4 años y ha publicado su estudio bajo el título «Metro C. Roma, capital del despilfarro», en el que habla de empresas vinculadas a clanes mafiosos presentes de algún modo en las subcontratas.

También apunta a la presunta red mafiosa descubierta en el ayuntamiento de Roma en 2014 y conocida como «Roma Capitale» y señala a Efe que uno de los detenidos, Salvatore Buzzi, indicó a los fiscales que «el verdadero asunto se llama transportes y se llama Metro C».

Sciotti, que lleva al mando desde 2013, indica que los tribunales «llevan a cabo las verificaciones antimafia oportunas» cada 3 meses y si aparecen indicios de empresas mafiosas involucradas «nos desvinculamos inmediatamente» de ellas, dice.

Mientras tanto, cuando permanecen activas antes de ser descubiertas han podido lucrarse de las obras del Metro C «sin demasiados contratiempos» apunta Nocera.

Nocera define las obras del Metro C como un compendio de «los peores estereotipos italianos» como «dejar para mañana lo que se había prometido hacer inmediatamente» EFE

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