Programas del domingo
¿Optimismo? Por qué no

¿Optimismo? Por qué no

25 agosto, 2016
|
Actualizado: 25 agosto, 2016 21:06
|
PUBLICIDAD

El final de agosto llega con noticias buenas en la UE y en EE.UU. El famoso Brexit no parece afectar al conjunto de la UE, con cifras de crecimiento y de confianza empresarial positivas.  Incluso en Reino Unido las cosas se mantienen bien. Los mercados no esperan de momento expansiones adicionales del BCE, aunque esto mantiene la relación del euro con el dólar alrededor de 1,13 dólares. El BoE empezó agosto aflojando la bolsa en todas direcciones.

En Estados Unidos las cifras de crecimiento del PIB de los dos primeros trimestres fueron flojas, pero el empleo, los salarios y hasta la inflación están al alza. La FED sigue haciendo su papel de apoyo a los activos y las bolsas se lo agradecen.

El precio del petróleo debajo de los 50 dólares no indica una economía mundial demasiado dinámica, cosa en la que coincide la OCDE. La curva de tipos está tan influenciada por las compras de los Bancos Centrales que es difícil leer sus mensajes, pero los tipos a largo tampoco indicarían crecimiento.

Donde sí se ve dinamismo es en la vuelta del dinero a los países emergentes que registran las mejores condiciones de financiación en años, muchos de ellos beneficiándose también de un petróleo barato. Aunque la subida de tipos en EE.UU será un test para muchos de ellos, el consumo privado norteamericano y la demanda China, les ayudarán.

Agosto parece que va a dejarnos con dos campeones en confianza: el bono alemán y el yen. Ambos se han distanciado  de los demás en estas semanas. El Bund avanza en solitario en intereses negativos, dejando atrás a la propia deuda japonesa, como si los mercados pensaran que un activo sin riesgo exige pagar cada vez más por tenerlo en la economía del futuro. Esto arrastra a la economía euro al difícil mundo de muy baja rentabilidad del capital una vez que la rentabilidad  del trabajo esta estancada. Bajos costes salariales y baja rentabilidad del dinero empujara a nuevas inversiones, es lo que se espera de esta combinación. Pero hay opiniones que insisten que no son márgenes ni financiación barata lo que deciden la inversión, sino las expectativas de mas demanda. Aquí el ordoliberalismo alemán descarta la expansiones fiscales propias y desde luego a nivel europeo.

El otro campeón de la seguridad es el yen, la moneda japonesa. A una relación este agosto con el dólar de 100 yenes, aunque la economía japonesa crece por debajo del 1%,  prácticamente sin inflación y con la mayor deuda en términos de PIB de los países desarrollados. El BoJ ha aumentado su compra de deuda pública y también activos privados y va camino de poseer el 5% del Nikei el próximo año si sigue a este ritmo. Pero los mercados apuestan por el yen como moneda refugio, las políticas del BoJ están atrayendo capital a la bolsa japonesa  según aumenta su nacionalización efectiva.

El gobierno de Shinzo Abe ha anunciado una expansión fiscal por debajo de los 300.000 millones de euros y aplazado cualquier subida fiscal. Su famosa «tercera flecha», las reformas estructurales van despacio en Japón, cuya tasa de natalidad es ya negativa.  Algunos nos dicen que las sociedades envejecidas se parecerán más al Japón de la actualidad que a la Europa de los años 2000. Japón tiene un crecimiento per capita aceptable, pero el estancamiento de los salarios también sucede allí. Este nuevo paquete fiscal busca potenciar la demanda interna y los salarios, ya que el desempleo en Japón es del 4%. Lo que es seguro es que aumentara la deuda pública.

Alemania y Japón dan  máxima confianza este verano pero no dinamismo. Los mercados parecen que confían en sus Bancos Centrales para conseguirlo.

La sorpresa de la caída de la productividad en las economías desarrolladas, pese al avance tecnológico, empieza a centrar el debate mundial. Esperemos que de la discusión salga la luz que nos guía al crecimiento sostenido, basado en políticas sostenibles. La riqueza se ha repartido hasta ahora a través del empleo, los salarios y el gasto social. Sin aumentos de la productividad estos círculos no funcionan.

Noticias Relacionadas:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD