El precio de la disidencia en Cataluña: represión en la deriva totalitaria

El precio de la disidencia en Cataluña: represión en la deriva totalitaria

04 mayo, 2017
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Actualizado: 04 mayo, 2017 15:53
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No comulgar con el nacionalismo o directamente combartirlo para poder vivir en libertad se ha convertido en Cataluña en una profesión de alto riesgo.

El documental «Disidentes. El precio de la discrepancia en la Cataluña nacionalista», dirigido por Fran Jurado, muestra la cara más oscura del nacionalismo, sin tapujos. De hecho, es tan real que TV3, la cadena pública autonómica catalana, se ha negado a emitirlo. En este trabajo se denuncian las serias dificultades a las que se tienen que enfrentar los no nacionalistas para poderse hacer un hueco en el espacio público catalán, copado mayoritariamente por separatistas y con la oposición en los medios convenientemente subvencionados.

La cinta muestra en solo 27 minutos las opiniones de políticos, juristas, periodistas, profesores, médicos y ciudadanos anónimos que se han mostrado en contra del pensamiento único separatista. La mayoría de ellos han copado titulares precisamente por el señalamiento y maltrato social recibido por plataformas, partidos e instituciones por el ‘delito’ de oponerse a la inmersión lingüística, entre otros.

En el documental aparecen destacados líderes no nacionalistas y profesores que han sido amedrentados por instituciones públicas y partidos políticos por pedir que el 25% de las asignaturas escolares se impartan en español en los colegios públicos y concertados. Una petición que cuenta con el respaldo del Tribunal Supremo.

Uno de estos testimonios es el de Agustín Fernández, víctima de una campaña de acoso y presión por parte de los nacionalistas después de que el Supremo le diera la razón para implantar que el 25% de las asignaturas se impartieran en español. El brutal acoso fue de tal magnitud que tuvo que cambiar a sus hijos de centro escolar. De hecho, la Generalitat solo se preocupaba de su seguridad de puertas para adentro, pero le insinuó que no podía hacer nada de lo que pasara fuera. La indefensión ante este acoso choca con las declaraciones de la propia Generalitat, que afirma que no se discrimina a nadie en Cataluña.

También aparece el testimonio de Ana Losada y Dolores Agenjo. Losada impidió que la Generalitat invalidara las convalidaciones de los certificados entregados pro las escuelas oficiales de idiomas sobre el conocimiento de catalán. La Generalitat tuvo que dar marcha atrás tras la presión recibida. Agenjo fue la única directora de un instituto público que se negó a ceder el centro para la celebración del referéndum separatista del 9 de noviembre de 2014, más cuando estaba prohibido por el Tribunal Constitucional y por el que han sido condenados Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs. «A mí me dijeron: ‘Tú eres la única que queda por entregar las llaves’. Ante una insinuación de este tipo, ¿quién podría no claudicar?», describiendo así la presión a la que sometía la Generalitat a los funcionarios.

 

 

El documental también repasa las movilizaciones en la época de Jordi Pujol. Como fue arropado Jordi Pujol por el caso Banca Catalana; ‘La Crida’ para cargar contra el ‘Manifiesto de los 2.300’, un texto por el que el periodista Jiménez Losantos recibió un tiro en la pierna tras ser secuestrado; Foro Babel fue acusado de reaccionario pese a ser impulsado desde ámbitos progresistas; o el uso de los medios públicos para mandar por tierra mar y aire el mensaje separatista. Pujol fue uno de los artífices de este movimiento, al tener bajo su control a la mayoría de medios.

También se hace eco de los insultos, como “fascistas” y “franquistas”, proferidos desde los foros más punteros del nacionalismo a quienes osan cargar contra la inmersión lingüística, que no es otra cosa que la imposición en la escuela de una lengua cooficial, relegando al español a una mera lengua extranjera. Defender el bilingüismo en Cataluña ha sido una bandera de los partidos no nacionalistas, exceptuando al PSC.

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