Rafael Reig denuncia el lado «esperpéntico» de la cultura actual

Rafael Reig denuncia el lado «esperpéntico» de la cultura actual

En los III Cursos de Verano de la UVa, el escritor lamenta que se dé la espalda a la tradición
16 julio, 2021
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Actualizado: 16 julio, 2021 19:37
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La segunda jornada de los III Encuentros de verano de la Universidad de Valladolid celebrada hoy en los jardines del Palacio de Santa Cruz, ha trascurrido entre la reivindicación del sabor a rancio del chef Andoni Luis Aduriz y la crítica a la cultura actual convertida en “esperpéntica», tal y como ha señalado el escritor Rafael Reig.

El chef de Mugaritz, en una intervención que el mismo definió “intensa y densa» evocó las “imperfecciones entrañables del sabor a rancio, de la grasa del unto de cerdo … de los aceites de antes, sin escuelas y estudios privados, y diplomas de la universidad de la asepsia». Sabores que son “testimonio de la costumbre, de las relaciones en el hogar y familiares», añadió, mientras recordaba la imagen del pescado ensartado, secándose entre dos sillas a las puertas de los pescadores … o los pulpos tendidos al amparo del sol».

Frente a esos recuerdos, el chef señala los de ahora “con aroma a palomita de maíz, a barbacoa, queso cheedar y kechup que se reproduce saltando de un formato a otro, como en una obra de Valle Inclán, donde los sabores artificiales son los héroes grotescos a escenificar en un almuerzo tradicional».

Aduriz, que dejó para el final de su intervención lo más sabroso, no sólo aludió a esos nuevos aromas y “nuevos productos con sabor a no producto», sino que lo hizo también a las nuevas modas y costumbres gastronómicas, determinadas por “la cultura y los hábitos», y el nivel de vida “a mayores ingresos, mayores escrúpulos». Esto hace que “advierta» que se produzca el rechazo por parte de algunos consumidores, a ciertas partes de los animales, como despojos, hígados, tripas “que van franqueando las recetas humildes», y se “olvida que las cocochas, el foie gras, incluso el caviar son despojos, aristocráticos, pero despojos».

En su intervención, Aduriz hizo también referencia a las nuevas dietas que “en algunos grupos de población se viene desplazando hacia un orden cada vez más apartado de sus orígenes». Donde gana terreno, añadió, “una civilizada comida procesada que ha perdido su comprometedor aspecto inicial para mutar a una apariencia desanamilazada, ajena a lo natural. Un proceso que va logrando que texturas y sabores se uniformicen, desestacionalicen, descontextualicen y globalicen tejiendo nuevas rutinas y sabores en muchos hogares. La idea de la asepsia, de cercanía lo aporta la industria en sus coloridos envoltorios».  “Hay gente que prefiere comerse algo que viene empaquetado a algo que viene del mundo silvestre», concluyó.

Por su parte, el escritor Rafael Reig tituló su conferencia “El descrédito de los sublime», en la que señaló cómo la apuesta por “lo bello y no lo sublime» ha convertido la “cultura actual en un esperpento». “Hoy en día hablar de lo sublime está muy mal visto, el descrédito de lo sublime es evidente porque hemos dado la espalda a los clásicos. La cultura es lo que permanece intacto, como protegido por el paso del tiempo, del cambio de costumbres, del lugar de residencia y de los encantamientos».

Reig coincidió con Aduriz al reclamar lo rancio (lo clásico) afirmando que “es necesario aceptar que hay un corpus anterior que puede que tenga más valor que lo que hacemos ahora. Hay que tener la humildad de aceptar que ya existieran desde tiempo atrás, obras artísticas complejas, sobrecogedoras y duraderas».

El escritor finalizó su intervención aconsejando a la audiencia que no se deje engañar por la actualidad “siempre es enemiga de la cultura. Hay que hacer menos caso a la actualidad y dejar de dar la espalda a la tradición que tenemos. Hay que buscar protección en lo sublime, no en lo bello». Como en “La 41 de Mozart», “Las coéforas de Esquilo», la sexta partida de Bobby Fischer contra Spassky, la pintura de Velázquez, el teorema de Gödel o los huevos fritos con patatas y la fabada de mi madre, que era asturiana», su lista de lo sublime.

Otro de los ponentes en intervenir en esta segunda jornada de los III Encuentros que giran en torno a la Belleza, ha sido Felipe Santos en la que ha acercado a los asistentes a las distintas definiciones que la belleza ha tenido a lo largo de la Historia. Algo que resulta difícil, ya que según señaló al principio de su intervención “la belleza es esquiva, porque, en el fondo, no existe. Es una percepción, un instante fugaz alumbrado por nuestras neuronas», ya que según señala “al igual que se dice que el primer órgano sexual es el cerebro, también lo es, como órgano creador de belleza. Nos predisponemos a la belleza, conecta con nuestros recuerdos y esas sensaciones que tuvimos en el pasado. Nos reconocemos en ella».

En la sesión vespertina la primera en intervenir ha sido la periodista, Lucía Asué Mbomío, que partiendo de la historia de Sara Baartman, una mujer africana a la que se la exponía en circos, y otras personas que han participado como ella en zoos humanos, ha hablado de los cuerpos “que nunca han sido concebidos como bellos y cómo a partir de ahí se ha creado una representación (o como consecuencia del racismo también), en los medios de comunicación, en la publicidad, o en las series de ficción en el cine que viven de esa deshumanización».

El tema de la belleza ha sido su punto de partida para hablar “tanto de belleza como de monstruos, de cuerpos que no se han considerado otra cosa, que no se han considerado ni siquiera humanos y de cómo todo eso sigue pasando», ha añadido.  Para cerrar, los III Encuentros han contado con la participación de dos músicos: Antxón Reixa, esta vez para hablar sobre “la poesía del espantto»; y Carmen París con una intervención en la que ha puesto ejemplos de músicos que empleaban el “humor como esperpento, como exageración de la realidad conocida, una caricatura» reivindicando el uso del “humor en la composición, de componer cómicamente, algo que es muy escaso», tal y como ha afirmado, reflejo de la “sequedad creativa que vivimos», concluye.

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