Sánchez certifica su debilidad y su derrota en el Congreso con el techo de gasto

Sánchez certifica su debilidad y su derrota en el Congreso con el techo de gasto

27 julio, 2018
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Actualizado: 27 julio, 2018 16:37
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El Congreso tumba el proyecto del techo de gasto del Gobierno de Sánchez. No solo PP y Ciudadanos han rechazado la subida de impuestos que proponía el Ejecutivo, que solo ha conseguido el apoyo de los independentistas vascos. Podemos, ERC, PdeCat y Compromís se han abstenido.

Sánchez no ha sometido a votación el techo de gasto, sino los nuevos objetivos de déficit y deuda, inflados en un 0,5% sin tener consentimiento expreso de Bruselas, por más que el Gobierno haya asegurado que así es. Ni un documento, ni una declaración oficial de la Comisión Europea ha aparecido hasta el día de hoy, semanas después de que el Ejecutivo haya avivado a los cuatro vientos que han tenido el permiso necesario para incrementar los objetivos de déficit.

Ahora, los 84 diputados socialistas han visto que solo tienen el apoyo de los nacionalistas vascos. Del resto de la Cámara solo han cosechado abstenciones y rechazos. Una debilidad que había asumido este jueves el propio Sánchez, al asegurar que no convocará elecciones y que elaborará los Presupuestos conforme al anterior objetivo de déficit, en resumen: un recorte de gasto de 6.000 millones de euros.

Unidos Podemos, ERC, PDeCAT y Compromís, que dieron el Gobierno a Sánchez en la moción de censura contra Mariano Rajoy, han decidido abstenerse en la votación del techo de gasto presentado por el Ejecutivo y que sirve de base para las cuentas públicas de 2019.

Esta abstención, sumada al voto en contra del PP y Cs, ha tumbado esa senda fiscal que flexibilizaba en cinco décimas el margen de déficit público para el año que viene y suponía cerca de 6.000 millones de euros adicionales para las administraciones públicas, pero se trata de una trampa ya que incrementa la deuda, de por sí muy elevada. Un revés que para el Ejecutivo que supone ahora la vía de las elecciones anticipadas o de los recortes.

Sánchez se niega a convocar elecciones, pese a la fragilidad de su Gobierno

Ayer, cuando ya se barruntaba en el ambiente la votación de hoy en el Congreso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó claro que su objetivo es agotar la legislatura y convocar los comicios cuando toca, en 2020. Sánchez avanzó que con senda de déficit o, sin ella, el Gobierno presentaría el proyecto de presupuestos generales del Estado del año que viene.

En esta misma línea, la ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha subrayado que el Ejecutivo no reconoce «ninguna situación de debilidad» y que su «voluntad y vocación» es agotar la legislatura. Pese a ello, ha reconocido que es «incomprensible, ilógico y muy doloroso» el rechazo a la senda de consolidación fiscal para 2019, si bien ha garantizado que el Gobierno «mantiene su rumbo» y prepara los presupuestos de 2019.

Por contra, el presidente del PP, Pablo Casado, ha reclamado a Sánchez que reflexione y piense hasta qué punto «va a someter a los españoles» a una inestabilidad que, a su juicio, puede tener repercusiones en la economía y en la creación de empleo,

«Una cosa es que el PSOE ganara una moción de censura contra un partido que le saca 50 escaños y otra muy distinta es intentar gobernar», ha alertado.

Elecciones anticipadas en otoño es lo que le ha pedido el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ante la incapacidad del Ejecutivo para poder sacar adelante cualquier medida en el Congreso.

Rivera ha recomendado a Sánchez que no siga «agonizando» y busque una salida para que España cuente con un Ejecutivo «fuerte, constitucionalista y que no dependa de los separatistas».

También los socios «preferentes» del Gobierno de Unidos Podemos han alertado al PSOE de que no le van a «bailar el agua a nadie».

Rafael Mayoral ha lamentado que el Ejecutivo no haya negociado el techo de gasto con su partido y se haya limitado a dialogar con el pensamiento de «intentar seducir al PP».

En esta misma línea, otras formaciones como ERC o Compromís han pedido al Ejecutivo que a la vuelta de septiembre «venga con los deberes hechos» y que emplee el verano para intentar ganarse a la oposición.

El PDeCAT, que también apoyó la moción de censura, le ha recordado al PSOE que tiene que ser un poco «más modesto» porque una cosa es «la buena voluntad» de su partido, y otra distinta un «contrato de adhesión», en palabras del diputado Ferran Bel.

«Cuando solo tienen 84 diputados de 350, lo que tiene que hacer el Gobierno en consensuar, porque cuando toma las decisiones de forma unilateral le puede pasar lo que le ha pasado hoy», ha avisado.

Le ha contestado la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, que ha emplazado a los partidos que se han abstenido en la votación a que expliquen a sus votantes «por qué no han permitido 6.000 millones de euros más para sanidad y educación», al tiempo que ha negado que no se haya negociado con otros grupos.

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