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Sánchez dice que el adversario tiene muchas siglas y se llama bloqueo

Califica de "sucias" las acusacionEs de Vox sobre la "historia criminal del PSOE"

El presidente del Gobierno en funciones y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, llamó hoy a la movilización en las urnas el próximo 10 de noviembre para derrotar al “adversario político” del partido, «que tiene muchas siglas pero se llama bloqueo”, el de aquellos que “no han reconocido el resultado electoral”. Sánchez subrayó que “sólo un gobierno fuerte podrá afrontar los grandes desafíos de España, algo que únicamente garantiza el PSOE”. A su juicio, un gobierno “débil y con fragilidad parlamentaria” impediría “avanzar en el ámbito ecológico, tecnológico, en el Estado del Bienestar, igualdad de género y políticas sociales y territoriales”.

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En un acto con un millar de militantes y simpatizantes celebrado en la Cúpula del Milenio de Valladolid, espacio que reconoció que le “trae muy buenos recuerdos por haber ganado siempre que ha intervenido en su interior”, el jefe del Ejecutivo aseguró sentirse “en deuda con los votantes del 28 de abril”. “Con los socialistas y los que no lo son pero pedían un avance en limpieza de la corrupción del PP, así como en justicia social y convivencia”, sostuvo.

Por ello, recordó que el PSOE “trabajó” tras el 28 de abril por un gobierno “progresista”, pero lamentó que “se impusiera el bloqueo”. En este sentido y con el respaldo continuo de numerosos aplausos, reclamó una movilización “para que no gane ese bloqueo y sí la limpieza, la convivencia y la justicia social”. Y prosiguió: “El resto de partidos no hace campaña porque no les interesa que la gente vaya a votar; pero una España movilizada es una España desbloqueada”, reiteró Sánchez.

Tras dar la enhorabuena a los socialistas castellanos y leoneses por el resultado de las autonómicas de mayo, que con Luis Tudanca “lograron ganar las elecciones en la Comunidad por primera vez en 30 años”, afirmó que el PSOE “no se opone a que haya muchos partidos en las elecciones”, pero se preguntó de qué sirve “si al día siguiente se impone el bloqueo a la lista más votada”. “Ahora tenemos una sopa de siglas a izquierda y derecha donde poder elegir: es muy fácil, o bloqueo o la estabilidad y el avance que garantiza el PSOE”, incidió.

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El jefe del Ejecutivo en funciones explicó que, dada la repetición electoral, ya se conocen los “trucos” de los demás líderes. De Iglesias dijo que “siempre saca el trampantojo de que el PSOE pactará con Ciudadanos”. “Lo dice para que no nos acordemos de que cuatro veces han votado en contra del PSOE”, ironizó. Sobre la “ultraderecha” criticó que acusara a la “historia del PSOE de criminal”, una frase para LA que levantó el tono de voz, visiblemente molesto. “Pero no nos mancharemos la boca con estas sucias palabras y les responderemos con nuestro voto el 10 de noviembre”, apuntó.

Casualmente, tras hablar de Vox se refirió a la exhumación del “dictador” Francisco Franco, en lo que calificó como “una gran victoria de la democracia española” frente a “algunos que decían que eso no sería posible”. Y por ello, reprochó a los que “se rasgan las vestiduras” porque el PSOE lleve en su lema la palabra ‘España’. “Nosotros en 140 años siempre hemos llevado la ‘E’ de España en nuestras siglas; y otros en 40 años de democracia han nacido y han desaparecido”, sentenció, para añadir que “los que creen que España es suya tienen que saber que es de todos; y no deben apropiarse de la Constitución, la palabra y la bandera”.

Continuó Sánchez con la definición de sus rivales políticos y habló de Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, que “ha levantado el veto al PSOE”. “Ahora dice que si nos hacemos de Cs nos apoya”, ironizó. “Ha dado tantas vueltas que no sabe donde está. Pero los españoles sí sabemos dónde está: apuntalando con el partido de la corrupción y la ultraderecha”, prosiguió.

Y por último, se refirió al PP, que “directamente no hace campaña, va de moderado pero pacta con Vox y no se conoce su proyecto político”. Aprovechó para citar unas palabras recientes del expresidente del Gobierno José María Aznar, quien apeló a que los españoles trabajen “hasta los 70 años y que ya está bien de amenazar con el cambio climático”. “Es decir, trabajar hasta que el cuerpo aguante y contaminar hasta que el planeta explote”, exclamó Sánchez.

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También lamentó de que le acusen de “electoralista” por “no hablar de partidos políticos y sí de proyectos”, como el anuncio de la revalorización de las pensiones. “¿Qué culpan tienen los pensionistas? ¿O el sector agroalimentario por los aranceles de Trump?”, se cuestionó.

Por todo ello, aspiró a “otra España bien distinta a la planteada por la derecha”. Una España con una ‘E’ “grande de educación pública e inclusión social; una ‘E’ de empleo digno, con un nuevo Estatuto de los Trabajadores, la derogación de los aspectos “más lesivos” de la reforma laboral y elevar el Salario Mínimo Profesional (SMS); acabar con el copago farmacéutico y el derecho a una muerte digna con la eutanasia. También se comprometió a “volcarse con la emergencia política y la transición ecológica justa, donde todos caminen arrimando el hombro”. En este apartado se detuvo para hacer un guiño a los sectores de la automoción, la agricultura y las comarcas mineras, que “necesitan el apoyo del sector público y que será efectivo a partir del 10N”.

Sánchez abordó uno de los principales retos del país, la lucha contra la despoblación, e informó de que el nivel de inversión en Valladolid ha sido de más de 300 millones de euros en los últimos 15 meses, “frente a los 21 millones de la última legislatura de Mariano Rajoy”. “Si en este tiempo hemos hecho eso imaginaos lo que podemos hacer en cuatro años con un gobierno estable”, prometió.

Entre otras medidas, anunció que en enero el Gobierno concluirá el traslado de los talleres de Renfe al centro de mantenimiento en el Páramo de San Isidro. Con ello, será uno de los “principales de España y dará empleo a 600 vallisoletanos”.

Por todo ello, insistió en una movilización masiva el 10 de noviembre, porque si en abril “había razones para votar, hay muchas más ahora”. Entre ellas, enumeró las “amenazas” que representa el procés, con la próxima sentencia que se conocerá en unos días; también habló del Brexit; así como de un “enfriamiento de la economía” que, recordó, su Gobierno “ya advertía por los comportamientos políticos de Trump”. “Vamos a dar una respuesta progresista a ese enfriamiento. Tenemos proyecto y convicciones”, finalizó.