El tenis unió a los presuntos testaferros de Rato hace más de treinta años

El tenis unió a los presuntos testaferros de Rato hace más de treinta años

10 marzo, 2016
|
Actualizado: 10 marzo, 2016 0:00
|

Madrid, 10 mar.- Los dos presuntos testaferros de Rodrigo Rato, Miguel Ángel Montero y Alberto Portuondo, se conocieron hace más de 30 años gracias a su afición al tenis, una relación que reanudaron posteriormente, lo que les permitió estrechar lazos y hacer negocios.

Según aseguró Portuondo, propietario de la sociedad Albisa, se conocieron hace décadas aunque su relación personal se estrechó en los últimos 8 o 10 años cuando ambos se embarcaron en varios proyectos entre los que se encuentra una sociedad dedicada a la formación de jóvenes en el ámbito empresarial.

Ante el juez, Portuondo se desmarcó de su presunta cercanía con el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, y sostuvo que «tenía más relación con el presidente de Coca Cola», con quien trabajó en diversas campañas publicitarias.

Una versión que coincide con la de Montero, que reconoció haber puesto en contacto a Portuondo y Rato con el fin de reparar las pérdidas sufridas por el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien en 2008 ayudó al que fuera responsable financiero de la red de emisoras Rato con una inversión de 2,3 millones a un proyecto hotelero en Toledo que nunca recuperó.

A este negocio «fallido» alude la Guardia Civil, según la cual «todo parece indicar que Montero propuso (a Rato) facturar una importante cantidad de dinero a través de Albisa», que recibió por medio de Zenith y Publicis, empresas adjudicatarias del contrato publicitario de Bankia en 2011.

El informe de la UCO, contenido en el sumario del «caso Rato» al que ha tenido acceso Efe, destaca que en esos años la empresa de Portuondo facturó a Kradonara «mediante una facturación sobredimensionada» a Bankia, una operativa que «provocó la colocación de los activos», presuntamente obtenidos de forma ilícita, que da origen a la acusación por blanqueo de capitales.

Las sospechas sobre la cuantía pagada por Bankia a Publicis y Zenith ya fueron refrendadas por exmiembros del comité de medios de la entidad, que dijeron que el contrato se concedió a una agencia que pidió un «precio desorbitado» por sus servicios.

Dichos pagos constituyen hoy el centro de la pieza en la que el instructor del caso, Antonio Serrano-Arnal, investiga además un supuesto delito de corrupción entre particulares.

Sin embargo, Montero explicó que actuó de intermediario entre Portuondo y el expresidente de Bankia movido por la «deuda moral» con la familia Rato, actividad por la que además se habría embolsado parte de los más de 100.000 euros que Albisa pagó en concepto de trabajos realizados.

Aunque en esta tarea Montero jamás habría desvelado que Kradonara 2001 era propiedad de Rato, según afirmó Portuondo, entonces asesor tanto de Bankia como de Publicis y Zenith en la captación de nuevos negocios, empresas de las que recibió una comisión de dos millones, de los que 835.000 euros habrían acabado en el epicentro de la maraña societaria del exvicepresidente del Gobierno.

Parte de ese dinero, 450.000 euros, se habría destinado a Bagerpleta GmbH, cuya única actividad es la explotación del hotel Catalonia Berlin Mitte, en la capital alemana, en el que Rato posee un 50 %.

Un movimiento de capitales irregular según el informe de la ONIF, que constituye una de las cinco operaciones de fraude fiscal por las que Hacienda persigue desde abril de 2015 al que fuera ministro de Economía durante dos legislaturas. EFE

.
Noticias Relacionadas: