•El proyecto enológico de Dehesa El Molinillo plasma, a través del rosado La Rous y el tinto Nacelcanto, la esencia de esta espectacular dehesa situada en los Montes de Toledo.
•Estos vinos de dehesa están marcados por la altura, a más de 700 metros, su entorno biodiverso y sus característicos suelos de raña, procedentes de la época del Cuaternario, siendo uno de los suelos más antiguos de la península ibérica.
Dehesa El Molinillo, situada en los Montes de Toledo, es un espacio natural, donde la agricultura convive con la naturaleza en perfecta armonía, gracias a su especial preocupación por preservar este ecosistema tan especial. Un vínculo que permite que la dehesa despliegue todo su potencial como una singular despensa natural de la que, además de diversos aceites de oliva virgen extra, ahora se elaboran dos vinos: La Rous, un rosado con gran potencial de envejecimiento en botella; y Nacelcanto, un tinto de guarda que refleja el entorno natural del que proviene.
La pasión de la familia propietaria por el mundo del vino impulsó a Dehesa El Molinillo a iniciar su proyecto enológico, para el que contaron con los consultores Juan Antonio Leza y Jean Marc Sauboua, sus actuales directores enológicos.
Ambos consultores apostaron desde el principio por fomentar el enorme potencial con el que cuentan para elaborar vinos de finca al quedar impactados por la belleza del viñedo y la riqueza del ecosistema que descubrieron al llegar a la dehesa. Juan Antonio, explica: “Los vinos son una foto de este enclave, fiel reflejo de lo que obtenemos aquí de forma natural”. Vinos de dehesa, que transmiten este paisaje único y biodiverso, marcado por la altitud a la que se encuentran, a más de 700 metros sobre el nivel del mar. Por su parte, Jean Marc, puntualiza: “Nos hemos encontrado con un potencial de frescor mayor del que esperábamos, y esto ha contribuido a concebir vinos con capacidad de envejecimiento, tanto el rosado La Rous, como el tinto Nacelcanto”.
La Rous 2023, un homenaje a la naturaleza

La Rous es un tributo a esa energía única, pura, de donde surge la vida: la naturaleza. Y así es este rosado, en el que la frescura y el carácter de la cabernet sauvignon se muestra en todo su esplendor. Con una clara vocación gastronómica, la amplitud y viveza aportada por el terroir se completan con una crianza del 70% en barricas de roble francés durante 9 meses, mientras que el resto se afina sobre lías en depósito de acero.
La añada 2023 en Dehesa El Molinillo fue casi “tropical”, muy calurosa, pero al tiempo, muy lluviosa, siendo la segunda más cálida en 25 años, solo superada por 2022. La vendimia se planificó parcela por parcela, para vendimiar diferenciando los distintos grados de maduración de uvas y zonas. A la parcela de cabernet sauvignon de la que nace La Rous no le llegó el turno hasta el mes de octubre. De ella se escogieron las cepas plantadas en los suelos más profundos, en su zona más fresca y baja, recogidas a mano, con la uva ligeramente menos madura que la que posteriormente se vendimió para los tintos, para preservar toda su frescura y delicadeza.
La Rous 2023 es de color asalmonado, encontramos una nariz con frutas como el melocotón de viña, pomelo rosa, limón, fresa y flores. En boca destaca sus recuerdos minerales y la complejidad que le aporta su paso por barrica, dando como resultado un rosado equilibrado, con una buena acidez. Refrescante y vivaz, tiene un final suave y cremoso. PVP: 20€
Nacelcanto 2022, la hora mágica en la dehesa

Nacelcanto alude al amanecer y al atardecer, dos momentos mágicos en los que el sol se muestra en el horizonte de la dehesa, tiñendo de una fuerza y una luz muy especiales la tierra. Ese ciclo vital es lo que se ha querido plasmar en este tinto, que representa la esencia vínica de Dehesa El Molinillo. Un vino de dehesa que muestra de manera noble y directa todo el poder e identidad de este paisaje y la frescura que encierran sus uvas (cabernet sauvignon, syrah y touriga nacional) a lo que se suma una sutil crianza en barricas de roble francés de 225 litros de quinto año y ánforas de terracota de 750 litros.
La añada 2022 fue la cosecha más cálida vivida en 25 años. El otoño-invierno fue muy seco, lo que llevó a una viticultura conservadora. Marzo y abril fueron muy húmedos, favoreciendo una brotación equilibrada, pero desde mayo hasta septiembre no llovió, agotando las reservas del suelo. La viña detuvo su crecimiento en junio y, gracias al enfoque conservador y pequeños aportes de riego, resistió las temperaturas extremas de un verano extraordinariamente seco, en el que hubo que ajustar cada decisión para mantener la esencia de la cosecha. La altitud, que refrescaba ligeramente las noches, y la ansiada lluvia que llegó en septiembre, fueron determinantes para conseguir la perfecta maduración de unas uvas frescas y bien equilibradas.
Nacelcanto 2022 es brillante y luminoso, de color púrpura oscuro, con una exuberante nariz, pletórica en sus notas de moras, cerezas negras, tapenade de aceitunas negras, ahumados, violetas y romero. En boca es una explosión de frutas negra (moras, cereza negra, ciruela), acompañadas de pimienta negra, aceitunas negras y recuerdos de carne ahumada, musgo, flores y hierbas. Poderoso y con volumen, con su tanino muy bien integrado, posee el frescor característico del altiplano de la Raña. Un vino para disfrutar ahora, pero con un gran potencial de guarda en la próxima década. PVP: 25 €
El viñedo de Dehesa El Molinillo
Situado en un enclave privilegiado, con los Montes de Toledo y el embalse de Torre Abraham como frontera natural al sur, en el viñedo de Dehesa El Molinillo, siguiendo la misma filosofía de respeto al entorno que se vive en esta dehesa, se trabaja la vid bajo los preceptos de la agricultura ecológica certificada. Tras un pormenorizado estudio, en 2006 se plantaron las primeras viñas de touriga nacional, cabernet sauvignon y syrah. A estas variedades se sumó, posteriormente, tras la entrada de Juan Antonio y Jean Marc en el proyecto, la graciano, contando actualmente con 10 hectáreas de viñedo.
Los suelos de Dehesa El Molinillo, son pobres, de poco rendimiento, con la arcilla roja como denominador común, que se conjuga con los materiales habituales de las “rañas”, llanuras pedregosas propias de la comarca. Estos suelos proceden del Cuaternario y se formaron tras un periodo de lluvias torrenciales que arrastraron piedras desde la sierra hasta el pie de las montañas. A la capacidad natural de retención de agua y nutrientes de sus suelos arcillosos y a la correcta selección de variedades de ciclo largo que soportan bien el calor, se le suman las áreas forestales con las que cuenta, verdaderos oasis con árboles, charcas y embalses que, junto con la considerable altitud a la que se encuentran, son poderosas herramientas frente al cambio climático.
Dehesa El Molinillo, despensa natural
Dehesa El Molinillo se sitúa en los Montes de Toledo, en las inmediaciones del Parque Natural de Cabañeros, en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real). Una finca con 4.200 hectáreas, que la convierte en una de las fincas más grandes del país, propiedad en la actualidad de la familia Lao.
La elaboración de aceite de oliva de máxima calidad es una de las actividades principales de Dehesa El Molinillo, junto con la producción de vino y miel. Los olivos comparten paisaje con otros cultivos como el cereal, las leguminosas o la vid, pero también con encinas, alcornoques y otra vegetación autóctona, así como con el ganado, sin olvidar la fauna local, que contempla desde ciervos, corzos y gamos, a diversidad de aves, reptiles, anfibios e insectos, entre otros. Una riqueza natural donde se desarrolla la actividad agrícola para obtener los productos que la dehesa ofrece.
Dehesa El Molinillo solo elabora aceites de oliva virgen extra, a partir de 230 hectáreas de olivar propio, y lo hace en la propia finca, gracias a una almazara equipada con tecnología de última generación. Cuenta con cinco referencias que ponen de relieve la multitud de matices de los que provee la naturaleza que rodea las plantaciones: AOVE Navalices, AOVE Tradición, AOVE Reserva de la Familia Ecológico, AOVE Empeltre y AOVE Coratina. A ello se suma ahora la producción de dos vinos de dehesa, La Rous y Nacelcanto, con los que se expresa de manera poderosa todo el frescor que encierra el altiplano de la raña toledana.


