Por qué uno de cada tres abogados tiene problemas con el alcohol

Por qué uno de cada tres abogados tiene problemas con el alcohol

23 agosto, 2016
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Actualizado: 23 agosto, 2016 19:37
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Uno de cada tres abogados en ejercicio en Estados Unidos tiene problemas con el alcohol, el 28 por ciento sufren de depresión y el 19 por ciento muestran síntomas de ansiedad, de acuerdo con un estudio realizado por la American Bar Association y la Hazelden Betty Foundation sobre una muestra de 12.825 letrados llevado a cabo en 19 estados de ese país y que publica el confilegal.com, web especializada en noticias jurídicas.

La muestra es una pequeña representación del millón largo de abogados en ejercicio de esa nación norteamericana. El problema que tienen los abogados con el alcohol es, comparativamente, un 15 por ciento más alto que el que tienen los cirujanos con la bebida, según  otro estudio llevado a cabo en 2012, éste por la American College of Surgeons, en el que fueron entrevistados 7.200 cirujanos.

La encuesta fue contestada de forma anónima por cada uno de los 12.825 abogados consultados.

En la misma, a los letrados se les pidió que caracterizaran su abuso del alcohol y su salud mental. El problema con la bebida fue calificado en tres categorías: peligroso, dañino o potencialmente dependiente del alcohol.

Este estudio, sobre el problema con la bebida que tienen algunos abogados estadounidenses, lleva por título “La prevalencia del uso de sustancias y otros problemas de salud mental entre los abogados estadounidenses”. Fue publicado en la edición del Journal of Addiction Medicine del pasado mes de febrero.

Los abogados de grandes firmas, los que más beben

Una de las conclusiones que se desprenden de este informe es que los abogados que trabajan para las grandes firmas son los que presentan los mayores niveles de abuso del alcohol. Los asociados junior también tienen la mayor tasa de problemas con la bebidas; detrás de ellos, los asociados senior y los socios junior.

“Las investigaciones previas habían demostrado un vínculo positivo entre la entre el aumento de la prevalencia del consumo problemático y una mayor cantidad de años de permanencia en la profesión”, dice el informe.

“Partiendo de la suposición de que la mayoría de los nuevos abogados tienen menos de 40 años, esta conclusión se ve apoyada por el hecho de que las mayores tasas de consumo problemático estaban presentes entre los abogados menores de 30 (32,3 por ciento), seguido por los abogados entre 31 y 40 (26,1 por ciento), con tasas decrecientes informaron a partir de entonces”, añade.

“Nuestros hallazgos representan una inversión directa de dicha asociación, con abogados en los primeros 10 años de su práctica que experimentan las mayores tasas de consumo problemático (28,9 por ciento), seguido por abogados en ejercicio de 11 a 20 años (20,6%), que continuará disminuyendo ligeramente desde los 21 años o más”.

“Estos porcentajes se corresponden con nuestras conclusiones respecto de la posición dentro de un bufete de abogados, en el que los jóvenes asociados tienen las tasas más altas de uso problemático, seguidos por los asociados senior, junior, socios y colaboradores de alto nivel. Esta tendencia se ve reforzada por el hecho de que los encuestados que respondieron creen que su consumo de alcohol ha sido un problema (23 por ciento), la mayoría (44 por ciento) indicó que el problema comenzó en los primeros 15 años de práctica, en contraposición a los que se indica que el problema comenzó antes de la facultad de derecho (26,7 por ciento), o después de más de 15 años en la profesión (14,5 por ciento)”, se puede seguir leyendo.

“Esta conclusión se ve apoyada por el hecho de que las mayores tasas de consumo problemático estaban presentes entre los abogados menores de 30 (32,3 por ciento), seguido por los abogados entre 31 y 40 (26,1 por ciento), con tasas decrecientes informaron a partir de entonces”, dice el estudio.

“Eso podría indicar la naturaleza cultural del problema de la bebida”, explica Patrick R. Krill, uno de los coautores del estudio y abogado, quien dirige el programa para el tratamiento de ere tipo de problemas que se aplica a abogados y jueces desde la Hazalden Betty Foundation.

“Cuando estás en un despacho, te inculcan en esa cultura, que tiene esos mecanismos de adaptación. El problema con la bebida está normalizado en muchos bufetes”, señala.

“Además, desde las firmas se anima a sus abogados a que alternen con los clientes, lo cual, frecuentemente, conlleva el consumo de alcohol”, añade.

El estudio es la primera mirada que se hace en 25 años, de un modo científico, a este tema, de los abusos de sustancias de los abogados.

En 1990 se entrevistó a 1.200 abogados del estado de Washington.

En aquél estudio un 18 por ciento de los letrados tenían problemas con el alcohol y un porcentaje similar sufrían depresiones.

“Lo mires como lo mires, estos datos son muy alarmantes y dibujan un cuadro de una cultura profesional insostenible que está perjudicando a demasiadas personas”, dice Kill.

Lo más preocupante, en síntesis, es que los abogados con 10 o menos años de experiencia profesional abusan mucho más del alcohol que sus compañeros séniors. Representan el 28,9 por ciento de esa franja.

Sin embargo, entre los letrados con un recorrido profesional de entre 11 y 2 0 años, el problema cae al 21 por ciento. O lo que es lo mismo, 1 de cada 5 de estos abogados beben más de la cuenta.

Para muchos, el consumo de alcohol comenzó durante sus años universitarios. Sin embargo, un número mucho mayor -un 44 por ciento- afirmaron que sus problemas con la bebida empezaron en los primeros 15 años del ejercicio de la profesión.

Por ello, el informe concluye que “encontrarse en las primeras etapas de la carrera de abogado está fuertemente correlacionado con un alto riesgo de desarrollar un trastorno en el consumo del alcohol”.

El informe no busca los orígenes del problema, pero queda claro que los abogados jóvenes se encuentran bajo estrés grave porque, por una parte, tienen que pagar los préstamos que han contraído para acabar la carrera -a veces más de 100.000 dólares, y por otra, tienen que encontrar un empleo en un mercado de trabajo difícil cuando se comienza.

El estudio establece que cualquier tipo de asistencia a los abogados debería realizarse en los primeros diez años de sus carreras profesionales.

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