La compañía Velvet, financiada por el fondo Antin, anunció este martes que ha obtenido una licencia para operar con trenes de alta velocidad (TAV) en Francia, un paso fundamental para su objetivo de explotar a partir de 2028 líneas desde París en dirección a Burdeos, Nantes, Rennes y Angers.
En un comunicado, la presidenta de Velvet, Rachel Picard, destacó: «La licencia es una etapa importante: nos autoriza a ir más lejos en la preparación de nuestros trenes, de nuestros equipos y de nuestros procedimientos».
Permite a la empresa, constituida por la asociación en 2022 de Picard -una antigua directiva de la compañía ferroviaria estatal francesa SNCF- con Tim Jackson -fundador del grupo de alquiler de trenes Alpha Trains- «entrar realmente en la preparación de sus futuras circulaciones».
En concreto, eso significa lanzarse a la reserva de los «surcos» o derechos de circulación que atribuye el gestor de redes SNCF Réseaux.
La ambición declarada de Velvet, como se destaca en su página web, es «responder al fuerte crecimiento de la demanda de viajes en la fachada atlántica aportando 10 millones de plazas suplementarias entre Angers, Burdeos, Nantes, Rennes y París con trayectos directos de dos horas de media».
Velvet busca satisfacer la demanda de viajes en la fachada atlántica
En junio de 2024 había lanzado con el fondo de inversión Antin Infraestructure Partners una operación de financiación con la que captó 1.000 millones de euros, dedicados sobre todo a formalizar en septiembre de ese año un pedido por 850 millones a Alstom de 12 trenes Avelia Horizon, que se empezaron a fabricar en julio de 2025.
Este nuevo operador pretende desembarcar en un mercado francés de la alta velocidad en el que la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) mantiene una clara supremacía histórica.
Su principal competidor es la compañía Trenitalia, filial del grupo estatal italiano Ferrovie dello Stato Italiane (FS), que explota el principal eje del TAV en Francia en términos de viajeros.
Trenitalia ofrece actualmente servicio en los trayectos París-Lyon, París-Marsella y París Milán y plantea hacerlo también en el horizonte de 2030 en la línea París-Londres, explotada por Eurostar, filial de la SNCF.
La compañía española Renfe, que opera en Francia dos líneas de alta velocidad (Barcelona-Lyon y Madrid-Marsella) pretendía también entrar en el eje París-Lyon, pero el 1 de abril anunció que suspendía esos planes, tras haber tenido problemas para la homologación de sus trenes allí.
Renfe se había quejado de los obstáculos que se le habían puesto en ese proceso y el ministro español de Transportes, Óscar Puente, había criticado directamente una acción de obstrucción para beneficiar a la SNCF, que sin embargo lleva años operando sin problemas en el mercado español.
