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Acciones más caras, retornos comprometidos y sigue la fiesta

FERNANDO LATIENDA

El verano ha empezado a medio gas en los mercados, sin grandes entradas de dinero, con los inversores al tanto y escudriñando los dato epidemiológicos y cómo ya viene siendo habitual desde el comienzo de la pandemia en las bolsas, moviéndose por impulsos, a veces, incomprensibles que todavía nos cuesta mucho entender y con la misma sensación de desorientación en la mayor parte de los casos; se gane, se pierda o se esté al margen.

Los inversores han estado hasta ahora reaccionando de forma impulsiva y el hecho es que las bolsas han tomado direcciones contrarias a lo que se esperaba de ellas en determinados momentos. Sabemos, eso sí, por la información que se va publicando, que los grandes operadores están arrimándose un poquito más a la bolsa al tiempo que destinan también parte de su liquidez al oro y otros negocios más sencillos, de forma que esto no nos saca del apuro en cuanto a saber que dirección tomará próximamente el mercado y hay que tener mucho cuidado con los momentos de euforia porque los carga el diablo, pero sobre todo porque este mercado que quiere ser el más rápido de la historia sigue descontando una nueva fase de expansión de la economía cuando la recesión no ha hecho más que empezar. Como el verano.

Las bolsas de alterne. Alternando días de subidas con días de bajadas. Haciendo tiempo hasta que empiecen a llegar las grandes referencias de julio para comprobar si las primeras señales de recuperación en junio son creíbles. El enemigo común sigue ahí agazapado y a la espera. En España hemos empezado a dejar atrás a ese enemigo pese a los rebrotes de los últimos días y estamos cada vez más acongojados por la llegada del otoño y la gran madre de todas las recesiones, mirando al Ibex, como si nos fuera a decir lo que va a pasar dentro de dos meses con nuestros negocios o con nuestros trabajos. Que nadie se sorprenda si decimos que hay bolsas que pasan olímpicamente de todo lo que sucede ya sean guerras comerciales, pandemias o Brexits, de la misma forma que otros índices son rehénes de las circunstancias externas e internas y uno de ellos es el Ibex. En cuanto Europa ha enseñado el dinero, el Ibex ha empezado a reaccionar, lo mismo que la bolsa italiana, que es con la que hay que compararse. No obstante, hay grandes diferencias entre la bolsas de ambos países durante la pandemia.

Siempre a favor de la italiana que ha recuperado un 35% desde los mínimos anuales frente al Ibex cuya remontada se ha quedado en un 25%. Y el principal índice italiano tiene 7 bancos en su escaparate así que no será todo por culpa de los de siempre. De los bancos del Ibex. Que también.

No hay que bajar la guardia. Seguimos estando en estado de alerta aunque no lo parezca.