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¿Dónde se pide entonces el rescate?

FERNANDO LATIENDA

Inversores especulativos a baja, coronavirus, la crisis del turismo, la del petróleo, los bancos. Y los problemas crecen. Si ponemos un circo nos crecen los enanos. Hoy es por la reforma laboral y mañana será por las pensiones, los ERTES, la reconstrucción o Cataluña.

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El caso es que no damos pie con bola y el gobierno es un auténtico caos dispuesto a llevarnos al matadero con socios de la peor calaña. Así que habrá que estar en alerta máxima porque no tardarán en atacarnos. Se ha comprobado en cuanto han levantado la prohibición para operar a corto en la bolsa española y, de no ser por el BCE, estaríamos ahora mismo corriendo detrás de las gallinas para llevarnos un pedazo de carne al estómago.

Pedro Sánchez tiene la habilidad de hacer que su mano derecha no sepa lo que está haciendo la izquierda, de engañar a todo el mundo y su destino sólo puede ser uno: morir solo y abandonado pero morirá matando. Y como no hay mal que por bien no venga, si hay rescate, no duden ustedes que el Ibex subirá y, que cuanto más duras sean las condiciones más subirá. Y que si España decide inmolarse ante los inversores internacionales con una derogación completa de la reforma laboral sufriremos a corto pero cuando el fuego lo haya arrasado todo rebotaremos de entre las cenizas. Nos habrán desplumado pero nos quedarán la soberbia, la ira un ejército de parados y, sobre todo, muchas deudas.

Aunque hay miembros del gobierno como Iván Redondo y Pablo Iglesias que son grandes aficionados a las series de ficción política, esto no es Hollywood, es política, y los pactos de ida y vuelta tienen importantes consecuencias sobre los ciudadanos y sobre su futuro. Lo malo no es que el gobierno se quiera suicidar, lo malo es que nos arrastre a todos en la caída porque no es el momento de abrir ese melón con cuatro millones de parados, otros 3 y medio en ERTES y las perspectivas más sombrías de toda la UE.

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