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Rebotad malditos…

FERNANDO LATIENDA

Va a ser difícil que los bancos de inversión vayan a cambiar su narración en estos momentos en los que las frases que más han escuchado ustedes estos días han sido; el principio del fin, la luz al final del túnel y todas esas frases hechas que han dejado los prometedores avances en el terreno científico.

Hace unos días, un analista de JPM acuño el término de “Nirvana Market”, ”universalmente positivos con las bolsas” y ha dicho que este periodo durará meses por las valoraciones baratas, las ganancias deprimidas las comparaciones fáciles con 2020 y por el posicionamiento de los inversores. El resto de bancos de inversión, unos más, otros quizás algo menos, también creen que estamos ante un magnifico periodo para la renta variable. Cualquiera se atreve a llevar ahora la contraria.

Con razón o sin ella, todos o casi todos, nos hemos quedado con la copla de que dentro de unos meses, trimestres, el problema estará solucionado y los bancos centrales y los gobiernos se encargarán de la reconstrucción. La cercanía de las vacunas nos permite respirar, tomar decisiones con más ventajas pero la realidad económica no se esconde, no desaparece, hace su trabajo y ha rebajado la euforia que han propiciado las expectativas generadas por las vacunas. El mercado tiene todavía muchos días, quizás semanas para hacer la digestión tras un gran atracón y lo más probable también es que se haya saciado por el momento aunque nunca se sabe. Partimos eso sí, con la enorme ventaja de saber que SARS-CoV2 no es es inmortal y que se podrá esquivar la Covid. Incluso mejor de lo que sospechábamos por la elevada efectividad que han demostrado los primeros ensayos de Pfizer y Moderna.

Esa es también la principal y única baza que tiene el Ibex 35 para atreverse con mucho más. Con los 9.000 y luego con los 10.000 pero sin engañarnos. Los gestores globales ya han rotado sus carteras y no van a cambiar sus gustos y preferencias, así de buenas a primeras, por otros mercados como el alemán o el norteamericano para esos clientes que les piden ir a largo plazo y sobre todo, lo más seguros posible. Algo que no tienen ni el Ibex ni las instituciones españolas aunque eso no quiere decir que se vaya a plantar ahora en los 8.000 puntos para echarse una buena siesta.

En el IBEX ha prendido la mecha de la rotación sectorial y aunque los mensajes a la prudencia de los bancos centrales han aplacado el ímpetu de los compradores se han encendido otras luces. Y si la chispa de las fusiones bancarias en España brilla tanto en el mundo es porque se ha producido en un contexto de completa oscuridad. Tengan cuidado con lo que se compran.